Se me hizo fácil 12 de diciembre de 2025

Me lo hago fácil

12 de diciembre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Desde el cielo una hermosa mañana…

Y bueno… a éste ya le volvió costumbre escribir tarde, dirán mis amados lectores a quienes, como los locutores de antaño, les agradezco su preferencia y tiempo en este año que concluye, en este guadalupano viernes y, espero, en el próximo 2026.

Ustedes disculparán, pero, como cualquier habitante de la CDMX sabe, en estos días la gran Tenochtitlán se vuelve intransitable, tanto por la cantidad de coches que se mueven de un lado a otro, como por la disposición de los tripulantes, la cual se acerca más a la de los antiguos pobladores, esos que crearon esos “tzompantlis” que, según la nueva cosmovisión prehispánica actualizada por el amado líder, han de ser de calaveras de azúcar, que a la paz y amor que la temporada publicita.

O sea, ayer me agarró el tráfico regresando de hacer un lindo programa de radio, en el cual hablamos de la gratitud y cómo practicarla con mi querida Michelle Solano, alias “La budista punk” y, lo peor, sin haberle hecho caso al elemental y mil veces repetido consejo de las madres mexicanas: “haz pipí antes de salir”.

Para cuando llegué de la colonia Del Valle a San Ángel, mi vejiga estaba más inflada que las encuestas de aprobación de la presidenta y luego, además, los estúpidos Halcones de Atlanta me tiraron la quiniela con su triunfo sobre los Bucaneros y, por si fuera poco, tuve que observar la impotencia del gordito Mohamed, que me cae re bien desde que estaba en Toros Neza, ante el ya legendario “cancherismo” de los Tigres, los cuales meten un gol y cierran filas cual morenistas alrededor de Cuauhtémoc Blanco.

Esperemos que, en Toluca, el chorizo prevalezca.

Pero lo que realmente me complicó la escritura, es mi costumbre, observada religiosamente cada 11 de diciembre, de poner el canal “De Película” y ver, a la hora que salga “Las Rosas del Milagro”, filme de 1960, donde podemos ver a Andrés Soler, pintado con grasa de zapatos “El Oso”, haciéndola de gran sacerdote azteca y diciéndole con voz ominosa a Moctezuma que su reinado está por concluir, además de Jorge Martínez de Hoyos como Juan Diego, al cual la Virgen le encarga llevarle un recado al obispo para que le tramite un permiso de construcción en el cerro del Tepeyac.

Fray Juan de Zumárraga, a la sazón obispo de México, ya comenzando la tradición que seguiría años después en cualquier ventanilla de gobierno, le dice al indio de Cuautitlán que, básicamente, sí quiere hacerle caso a la señora que lo manda, pero pues, le falta el INE vigente, el CURP biométrico, el comprobante de domicilio con menos de tres meses de antigüedad y la muestra de orina certificada ante notario.

El final, ya lo sabemos y, más allá de mis gracejadas y pachotadas, como diría mi abuela Margarita, encuentro conmovedora la devoción de los mexicanos por la Virgen (por si estaban con el pendiente), aunque me causa escozor el pingüe negocio en el que han convertido el culto guadalupano en México y el catolicismo en general en el mundo y, sobre todo, el tema de los “cuetes”, porque no creo que a la Virgen de Guadalupe le resulten gratos.

Yo hago un esfuerzo gozoso y consciente cada día por reconocer la presencia De Dios y de lo divino (que para mí no es exclusivo de ninguna religión) en los detalles, en las personas, en ustedes que me leen (que estoy casi seguro de que son personas) y en donde me sorprenda la belleza, que afortunadamente, hace mucho que no me falla.

Hoy, por ejemplo, bajando la escalera vi un helecho enorme que hay en la casa, con una flor amarilla en la copa, delante de un cuadro de la Virgen de Guadalupe y, dispensen los machos mexicanos, se me saltaron las lágrimas en camino al desayuno.

Mientras entraba a la cocina entonando “La Guadalupana”, con una enjundia comparable a la de Itatí Cantoral quien seguro, antes de ir a cantar se tomó unos “Tepe Jack Daniels” con hielo, vi a Josefina, quien es un milagro que lleva con nosotros 42 años, estaba cocinando los camarones de los romeritos.

“Eso, con huevo, quedaría de lujo”, dije yo, que me encanta inventar recetas, siempre y cuando no las cocine yo.

“No andes inventando cosas, que estoy muy ocupada, vete a la mesa y te comes lo que te dé”, me dijo Jose, con esa dulzura que la caracteriza y enarbolando una cuchara de madera, la cual maneja como arma mortal cuando la ocasión lo amerita.

Obedecí, porque, como dice Juan Diego en la tele “yo soy nada, soy cola, gente menuda”.

Josefina, la niña mía, la más pequeña de mis hijas, llegó con un huevo revuelto en forma de tortilla, con camarones de los romeritos, salsa de molcajete y la joya de la corona: dos tortillas hechas a mano por ella en las cuales yo, invadido de fervor religioso y glotón, esperaba que se dibujara la imagen de la Morenita para caer de rodillas, lo cual no pasó y lo celebro porque me las pude comer sin remordimiento y sin tener que llamar al Vaticano.

Ustedes disculparán, pero, si esos no son milagros y bendiciones, entonces no sé qué esperan.

“Desde el cielo una hermosa mañanaaaaaa”

Si les toca, encomiéndense a la Morenita y dense.

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4 comentarios

  • Victor Palma Bahena dice:

    De acuerdo contigo. Angel. … Todo es un milagro no privativo de ninguna religión. Un solo dios o muchos sea el caso. Son lo mismo. . la naturaleza nos da todo lo que necesitamos y la conciencia nos pone al igual con la misma . Celebremos s la vida y la manera de vivirla. Siempre respetando el derecho que tienen los demás. Hacer lo que desees sin afectar a los qué te rodean es la mejor manera de celebrar la existencia . …

  • José Antonio Salim dice:

    Feliz fin de semana Angelito!

  • Luis Duran dice:

    Gracias por tu manera de compartir, sin duda y sin espejo ya tengo una sonrisa en mi cara. Bonito Dia

  • Francisco Robles dice:

    Que tengas una muy feliz Navidad y un
    año nuevo 20/26 memorable( por bueno)

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