Me lo hago fácil
22 de mayo de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
“Rosa Icela, cela, cela
Pobremente por ahí
Protege a los narcooos
Y lo alegre de su canto solamente habla de AMLO
De la palabra de AMLOOO.”
Ustedes disculparán esta adaptación libre, muy libre de aquella canción llamada “Dominique”, compuesta en 1963 por la monja belga Jeannine Deckers y popularizada en su versión en español por Angélica María.
La historia de Deckers, conocida mundialmente como “Sor Sonrisa”, inspiró una película llamada ¨La monja cantante”, estelarizada por Debbie Reynolds y Ricardo Montalbán, en la cual el personaje principal, o sea la monja cantante, se desplazaba de un lado a otro en una motoneta italiana marca Lambretta.
En México, donde no nos privamos de nada y nuestra riqueza cultural es la envidia del mundo entero, quizá no tengamos monja motorizada, pero qué tal secretaria de gobernación.
La imagen de Rosa Icela Rodríguez llegando en moto a Palacio Nacional, visiblemente apresurada, con todo y su casquito rosa de Penélope Glamour, el cual removió con cuidado para no perturbar su coqueto chongo (lo que yo diga sobre pelo es pura envidia, lo admito), mientras alisaba los pliegues de su vestido tipo maestra de Heidi, para después proceder a entrar al recinto, mientras un sufrido asistente le entregaba el fólder para su junta… no tiene precio.
Ni tampoco madre.
Uno pensaría que la jefa del gabinete, la funcionaria encargada de la política y seguridad interior de nuestro país se anticiparía para llegar a su trabajo a la hora citada, máxime cuando, ese día, ella y su jefecita, con la cual se dice que no se lleva muy bien porque ella (Rosa Icela) es gente del Señor de la Chingada, tenían reunión con el secretario de seguridad nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin.
Si tomamos en cuenta que el ex luchador de artes marciales mixtas y hoy funcionario estadounidense viene en representación de un loco peligroso, que nos trae entre ojos porque sospecha, con toda razón y evidencia, que el actual régimen y el crimen organizado son, como diría Timbiriche “uno mismo, uo, uuuo” y que la imagen que quiere proyectar nuestra presidenta es la de que todo está bajo control y que ella masca, chicle, pega duro y tiene votos de a montón, me parece que llegar corriendo a las citas no es la mejor estrategia.
No es la mejor, cierto, pero sí es la que, desde hace siete años que nos cayó la bendición de la transformación de cuarta, vienen aplicando todos los funcionarios sin importarles en lo más mínimo lo que eso significa para el país y con un cinismo más blindado que camioneta de Rocío Nahle.
Esta nefasta tradición comenzó con el inmortal “pos no llegué”, respuesta que dio AMLO cuando se le cuestionó su populista y maniquea decisión de trasladarse en vuelos comerciales.
Desde entonces, de ahí se cuelgan todos como Tarzán de la liana.
Recordemos cómo Rosa Icela nos ha aplicado la de Hamlet, o sea, el hacerse la loca cada vez que se le pregunta ¿dónde está Rocha Moya? ¿por qué tardaron una semana en congelarle las cuentas? ¿a qué obedece el doble rasero que lo protege a él exigiendo presunción de inocencia y pruebas, cuando a los ciudadanos de a pie nos pueden entambar a placer y congelarnos los activos nomás porque sí?
La motorizada funcionaria, en lugar de responder, guarda silencio o, siguiendo los preceptos de la escuela morenista, se pone digna, desacredita a sus interlocutores y nos dice que ella solo habla de lo que quiere hablar.
Nomás faltaba que los mortales nos sintiéramos con la facultad de cuestionarla.
Tal cual dicen ellos: “no somos iguales”.
Otra que también se maneja igual, aunque no la hemos visto haciéndole al Pedro Infante en “A toda máquina”, es Clara Brugada, la “Cihuaxólotl” o mujer ajolote (puristas del náhuatl abstenerse), la cual, cuando se le pregunta acerca de las obras no terminadas, como la “Calzada Flotante”, ubicada sobre el trazo de la línea dos del metro, la cual nos prometió para antes del Mundial.
“Como salí, se me juntaron las obras”, dijo nuestra jefa de gobierno.
Lástima si esa respuesta no nos basta, por lo que respecta a Doña Clara, la cuestión está zanjada y, si no nos parece, podemos hacer coraje hasta ponernos morados.
Así combinamos con la ciudad.
Nos vemos el lunes, ahí les encargo.
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4 comentarios
La Cihuaxólotl genial
Buen fin de semana!!
Ya tenemos algunas menciones (que no estrellas 🌟 Michelín) de algunos lugares para comer en Puebla, desde las tradicionales Cemitas hasta un restaurante un poco “fifi”
Te estamos esperando ❤️❤️❤️❤️
Mejor descripción no pudiste encontrar
La imagen de Puro de doña rosa … No tiene precio … Digna de los comerciales de la tarjeta de crédito de mencionado banco . …