Me lo hago fácil 31 de marzo de 2026

Me lo hago fácil

31 de marzo de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

Que siempre sí.

Dice la presidenta que siempre sí fue cierto que una persona hizo de Palacio Nacional su Acapulco y su azotea, sacando las piernas por una ventana y fijando durísimo la vitamina D con los rayos del sol de la Plaza de la Constitución.

No cabe duda que la realidad mexicana supera cualquier ficción, no importa qué tantas sustancias psicotrópicas consuma uno.

Quizá por eso aquellos que nos gobiernan y tendrían que rendirnos cuentas, insisten, primero, en negarlo y en indignarse si alguien cuestiona su versión.

Ya luego dicen que mejor sí lo van a revisar.

Ya luego resulta que sí pasó lo que dijeron que no pasó, pero tampoco es para ponerse así, porque no hay un reglamento específico que diga: “nadie debe sacar las piernas por las ventanas de Palacio Nacional”.

Ahora entiendo muchas cosas…

Seguramente el ministro presidente de la corte no encontró por ningún lado la regla que dice “si te las das de austero, no compres camionetas que valen más de lo que gana un obrero en un año”.

Por eso, después de pensarlo mucho, se decidió por el modelo con quemacocos.

Siempre se puede reservar la información si alguien pregunta ¿verdad?

Por más que Andrés Manuel y sus allegados buscaron por todo el “Manual de Carreño del buen Político Tabasqueño”, para encontrar la página que dijera: “por ningún motivo se deberá recibir dinero de dudosa procedencia en sobres amarillos”.

Nunca la encontraron.
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“Son aportaciones”, dijo el emérito.

Está claro que en el reglamento de conducta del senado no aparece ninguna cláusula que diga: “si se le encuentran a un senador nexos con el narcotráfico de su estado, los cuales, además presume no declarando 79 millones de pesos, además de comprar tirajes enteros de los panfletos de su compadre para andar de chupamedias, el mencionado senador deberá de renunciar a su escaño”.

Seguimos teniendo a Adán Augusto en la nómina.

“No usarás las instituciones y mecanismos del estado para censurar, reprimir o castigar a quien utilice su libertad de expresión para externar un desacuerdo o exponer tus excesos, delitos u omisiones”.

Nada de esto está escrito así tal cual en ningún libro, panfleto, manual o memorándum.

Así como no quieren que Noroña, #DatoProtegido o la presidenta difamen, ataquen y expongan, sin un asomo de ética o de legalidad e incluso lleguen a utilizar los recursos del senado o los tribunales electorales para desquitarse de los ciudadanos.

En ningún espacio del sitio de internet de Pemex consta la prohibición de decir, aunque no sea cierto que: “le cayó un rayo a un charco de petróleo y por eso se desató un incendio en la refinería”.

Refinería de la cual, por cierto, no nos han dicho cuando operará a toda su capacidad ni que tan sobregirada está en sus costos.

Supongo que tampoco hay una regla específica que los obligue a eso.

Ni tampoco a tener ética, ni integridad ni a practicar aquello que predican.

Ahora que lo pienso…

¿De cuántas cosas me habré perdido YO por no entender que si no está específicamente prohibido, entonces lo puedo hacer?

Si me ven llegar al Teatro de la Ciudad en tanga de elefante, chanclas y sombrero de Carmen Miranda, sin camisa y con el pelo en pecho en descarada exhibición… ya saben por qué fue.

Enséñenme donde dice, exactamente, que no se puede.

Buen martes para todos

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1 comentario

  • Carolina Vazquez dice:

    Genial!!! Hay que demandar a la precisa por hipocrita, no hay nada escrito que lo impida. Mil gracias por los momentos de risa y reflexion!!!

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