Me lo hago fácil

Me lo hago fácil

22 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

“El silencio no es falta de actividad; es el máximo nivel de actividad mental.”- Jordi Martí

Desde hace algunos días, a raíz de una búsqueda que realicé para una de estas columnas, el algoritmo de Google, el cual debe haber sido creado por un señor o señora muy sádico, me presenta constantemente segmentos de los muchos, muchísimos, muchisísimos programas en los cuales aparece Arturo Ávila, diputado federal y, según entiendo, vocero nacional de MORENA.

Como dijo el gato muerto… “seré curioso”.

“Un diputado en México representa a la ciudadanía en el Poder Legislativo (federal o local). Sus funciones principales son: legislar (crear, reformar o eliminar leyes), aprobar el presupuesto de egresos (destino del dinero público) y fiscalizar la cuenta pública. También actúan como gestores ciudadanos y supervisan a los otros poderes.”

Esto dice Google cuando uno le pregunta las funciones de los diputados en México en una búsqueda rápida.

No especifica “presencial y tiempo completo, con sueldo competitivo y prestaciones superiores a las de ley” pero yo, basándome en la descripción anterior, sí creo que una persona a la que todos los mexicanos le pagamos un sueldo BASTANTE competitivo debería dedicar TODO su tiempo a cumplir las funciones que la ley y su descripción de puesto le indican.

Basándome en la frase con la que inicia esta columna, también creo que, para hacer ese trabajo uno necesitaría un nivel de “actividad mental” que requeriría concentración, tiempo y silencio.

Una mirada al actual panorama político a nivel mundial me dice que, para muchos, mi pensamiento o creencia no es correcta, ya que muchos funcionarios de alto nivel dobletean como “voceros”, “expertos” o “columnistas”

Sé también que, hoy en día, muchos mexicanos, incluyéndome, necesitamos corretear la chuleta en varias pistas, lo cual se debe, en gran medida, a las picudísimas decisiones de los citados funcionarios, pasados y presentes, las cuales le han dado a la citada chuleta unos niveles de clembuterol que le permiten desarrollar velocidades nunca antes vistas.

Un nuevo vistazo a los sueldos y prestaciones de los diputados y funcionarios mencionados me inclinan a pensar (inclinación que muchos de ellos resisten exitosamente), que, para ellos, la chuleta, la sopa, el postre y hasta una jarra de agua de sabor, resulta más que alcanzable con el dinero que perciben solo por ser diputados y funcionarios, lo cual, hoy en día, no es sinónimo de “por hacer su trabajo”.

Todo este rollo que les eché, como dijo el inventor del papel de baño, es para exigirle a Arturo Ávila (y a todos los funcionarios, de cualquier partido, que hacen lo mismo) que, si va a ser “vocero de Morena”, renuncie a la cámara de diputados, máxime cuando, hace unos días nos enteramos en tele nacional y según datos del portal de transparencia del congreso, de que el duendecillo pinta bardas (él no fue, dice) tiene CERO iniciativas aprobadas en su periodo como legislador, aunque minutos antes vociferaba que tenía 31.

Todavía el cínico responde, con ese aire de suficiencia que violentaría hasta a Mahatma Gandhi y después de haber dicho específicamente “iniciativas aprobadas”, que no, que eran “presentadas” y que “somos ignorantes porque la aprobación no depende únicamente de él.”

O sea, un miembro del partido que tiene una fraudulenta, pero de facto mayoría calificada en la cámara de diputados no ha podido, en 31 ocasiones, negociar con sus compañeros y aliados para que le aprueben aunque sea una de las iniciativas presentadas.

No pos, guau.

Digo, hasta Andrea Chávez consiguió la del Día del Alfarero.

Señor Ávila, a lo mejor lo que le falta para poder desempeñar el trabajo por el cual le pagamos, el cual DEFINITIVAMENTE no es el ser matraquero del partido oficialista, es el SILENCIO, para que así su mente se ponga en calma y pueda desarrollar sus funciones como diputado.

Si no quiere, si lo suyo es el reflector y el glamour, entonces renuncie a su curul, deje el fuero que le permite difamar y mentir sin consecuencias y que le pague su partido y no el congreso.

De lo contrario…

CÁLLESE Y PÓNGASE A JALAR.

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