Me lo hago fácil 27 de abril de 2026

Me lo hago fácil

27 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

Ustedes a lo mejor ya lo saben, pero, entre las muchas cosas que me ha dado por estudiar en la vida está una certificación en Coaching Ejecutivo Empresarial, la cual, no es por presumir, aprobé y dos veces.

No se preocupen, esto no es un infomercial de principio de semana, aunque si alguien está interesado en mis servicios, ya conoce mi teléfono.

No, esto va porque hoy leía, en la columna de Jesús Silva- Hérzog Márquez, acerca del muy triste papel que, una vez más, hizo la presidenta en Hidalgo cuando, muy “sácalepunta” comenzó a presumir el programa de visitas médicas a adultos mayores el cual, según ella o según la información que le dan, ya estaba en marcha y funcionando perfectamente.

Ya encarrilada, con esa costumbre que tienen los de Morena de hacer de todo un evento de porras y aplausos, Doña Claudia arengó a las masas diciendo “que levanten la mano quienes ya recibieron su visita médica”.

Decir que la respuesta que recibió no era la esperada es poco, la gente comenzó a quejarse porque, al parecer, no solo no llegan las visitas, sino tampoco hay medicamentos e insumos en las clínicas y los asistentes al mitin se lo hicieron saber a la presidenta de manera fuerte y clara.

¿Cual fue la respuesta de la amorosa, democrática, amorosa y científica mandataria?

Decirle al representante del “pueblo bueno”, ese al que dice servir y al que dizque nunca va a traicionar, a gritos y desde su democrática tribuna que seguro MENTÍA.

Ella, la que nos ocultó el derrame de Pemex hasta que ya no pudo, la que le da el espaldarazo a Marcelo, a Adán Augusto y a cualquier funcionario a quien agarremos cometiendo ilegalidades.

De milagro no le sangróla lengua.

A lo largo de siete años de “transformación” hemos visto que la 4T y sus representantes siempre reclaman elogios por el solo hecho de hacer su chamba, pero, no solo no aceptan críticas cuando no la hacen o cuando la hacen mal, sino que, además censuran y atacan a quienes se atreven a evidenciarlos, olvidándoseles que son SERVIDORES PÚBLICOS, sujetos a rendir cuentas y no al revés.

“El primero con las últimas”, dirán mis lectores.

Sí, desgraciadamente, ya todos conocemos la falta de tolerancia a la frustración del actual régimen.

Lo que me llama la atención es que, según mis maestros de coaching, las empresas pagan miles de pesos por algo llamado “seguridad psicológica”, la cual se define como el “fomentar un entorno donde los empleados pueden expresar ideas, preguntas o preocupaciones sin temor a represalias.”

La seguridad psicológica es esencial para el buen funcionamiento de cualquier empresa, porque las personas que están cada día en las trincheras son las que pueden saber, de primera mano, lo que está funcionando y lo que no y, si hay fallas, pueden reportarlas inmediatamente, antes de que se hagan más grandes y difíciles de subsanar.

Resulta irónico y a la vez trágico e indignante que, aquello que las empresas pagan mucho dinero por adquirir, nuestros gobernantes, quienes tienen obligación de rendirnos cuentas y de escuchar y dar respuesta a nuestras quejas, porque para eso se les paga, dilapiden presupuestos para no tenerlo.

Prefieren darnos miedo que respuestas.

Poco a poco han ido creando mecanismos y maneras para que así sea: suspensión de los amparos, una corte a modo, un INE servil, congelación de cuentas bancarias sin orden judicial…

Se afianzan en el poder, al que tan aficionados se han convertido, a pesar de toda su retórica de siervos de la nación y, lo peor, es que creo que, en su mentalidad cerrada y necia, creen que están “ayudando al país”.

No entienden que no entienden, no saben que no saben y, peor aún, no quieren saber ni entender.

O, sí saben y les vale.

Lástima para ellos, porque trabajan para nosotros.

En nosotros está hacerles entender… por nosotros y por México.

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