Me lo hago fácil 30 de abril de 2026

Me lo hago fácil

30 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

“Tiempo de paz bajo la montaña”

Así se llamaba la exposición que vi hace unos meses en San Miguel Allende, en la cual Yasuaki Yamashita, artista de origen japonés, radicado en el Bajío desde hace más de 20 años, contaba su experiencia como “hibakusha”, es decir, sobreviviente de la bomba atómica arrojada sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945.

Yamashita tenía, en ese entonces, seis años y cuenta como su madre se arrojó encima de él para protegerlo de la onda explosiva y, como, después de 80 años, aún vive las consecuencias de haber sido un niño en una zona de guerra.

Dichas consecuencias incluían, por supuesto, temas de salud, pero también la incomprensión y el ostracismo de sus propios compatriotas, los cuales discriminaban a los “hibakusha” por miedo a las desconocidas consecuencias que la bomba podía haber tenido en su genética y, sobre todo, por ignorancia y por incomprensión.

Cuando Yamashita llegó a México, como auxiliar de la delegación olímpica en 1968, decidió quedarse a vivir aquí.

No concibo, ni espero concebir nunca lo que significa que tu propio país y tus propios compatriotas te rechacen, sin haber hecho nada para merecerlo.

Esa historia, por si sola, ya resulta interesante y conmovedora, porque nos pone frente a frente con las atrocidades que somos capaces de cometer los seres humanos, como especie “civilizada”, “dominante” e “inteligente”, pero, además, la exposición hacía hincapié en que, hoy en dia, aproximadamente 520 millones de niños y niñas viven en zonas de conflicto armado.

Uno de cada cinco niños en el mundo vive una guerra en carne propia.

Yo sí lloro al escribir esto y creo que es necesario que todos, no importa de qué partido seamos, a qué equipo le vayamos o con cuántas letras llamemos a Dios, hagamos algo al respecto.

¿Y qué podemos hacer si no somos políticos ni estamos en medio oriente, o en Ucrania, o en una de tantas y tantas zonas donde, oficialmente o no, hay guerra?

Mucho.

Los niños se están quedando sin espacios para jugar, para socializar y conocerse y sin la atención de los adultos quienes, muchas veces, en aras de la comodidad, los ponemos frente a una pantalla y los dejamos solos durante horas.

Muchos padres y madres tienen la voluntad, pero no el tiempo ni los recursos para poder estar con sus pequeños, porque tienen que trabajar durante horas, trasladarse durante más horas y hacer magia para proveerlos de alimento, salud y vestido.

Hay que ayudarlos

Exijamos a nuestras autoridades y cooperemos con ellas (se dejen o no se dejen), para que inviertan NUESTRO DINERO en proporcionar educación sin adoctrinamiento, salud, capacitación para docentes, guarderías, espacios seguros para jugar y apoyo a organizaciones serias que, aunque no se pongan chalequito guinda, quieren de veras ayudar y saben cómo hacerlo.

Conozcamos y apoyemos, con dinero o tiempo, a una de esas muchísimas organizaciones que hay en nuestro país como, por ejemplo, “La Jugarreta A.C.” en Tepoztlán o “Fundación Clara Moreno y Miramón”, con quienes tengo una deuda pendiente.

Ahí sí son héroes porque, aunque saben que nomás le hacen cosquillitas al problema y no se van a forrar con lana del erario, ahí están, día con día, rifándosela para que uno, dos, tres niños tengan una vida mejor.

Piensa hoy, con toda sinceridad, qué ejemplo, ambiente y seguridad les das a tus hijos o hijas en su propio hogar, no desde el juicio, ni desde el señalamiento, sino desde la voluntad de mejorar para ellos y para ti porque, muchas veces, la zona de guerra o de conflicto es creada por padres que no saben cómo relacionarse bien o, simplemente, cuando decir “hasta aquí”.

¿O tú qué harías?

Feliz Día de las Infancias…

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