Me lo hago fácil
14 de mayo de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
Hace unos días, mientras “escombraba” por algunas de las muchas, muchísimas cajas de papeles que hay en casa de mi madre (solo hay una), encontré un sobre amarillento, dirigido al Dr. Jorge Alamillo Landín, quien, durante toda mi infancia, fue mi pediatra y durante toda su vida fue un médico y ser humano ejemplar.
El remitente es el “Gabinete Radiológico Pediátrico, S. A.”, ubicado, en Viaducto Miguel Alemán 97, en la Colonia Nápoles, México 18, DF.
El sobre contiene un escueto reporte, fechado el 4 de marzo de 1975, cuando un servidor tenía un año y tres meses, de un “perfilograma”.
El reporte que dice a la letra: “la densidad de las estructuras óseas es normal, tejidos blandos sin datos patológicos, no se observa rastro de fractura en este estudio”.
Al confrontar a mi madre con la contundente evidencia, ella procede a guardar un silencio y secrecía dignos de la 4T y se manifiesta víctima de una campaña orquestada por quien, seguramente, perdió sus privilegios cuando mis padres decidieron tener a mis hermanas.
No importa, con esto puedo responderles a todos aquellos que leen mis columnas y cuestionan mi capacidad mental y estabilidad emocional que, sí, en efecto, mis papás me tiraron de chiquito.
O sea, yo sí tengo una excusa válida y documentada para mis desvaríos y patinadas mentales, a pesar de la cual, trato de cometer las menos posibles, admito cuando ocurren y hago lo posible por corregirlas, además de que no las hago con cargo al erario.
No sé si la senadora Cynthia López Castro pueda decir lo mismo y, si sí, le pediría, desde mi calidad de ciudadano que paga su sueldo, que produzca la evidencia documental que lo sustente y, de ser así, que nos explique por qué no se ha atendido para evitar las consecuencias de su traumatismo infantil.
De otra manera, solo puedo pensar que sus acciones, las recientes y las no tanto obedecen a que es usted una mala persona.
A continuación, una descripción de dichas acciones.
Chapulinear descaradamente del PRI a MORENA, lo cual permitió que el partido en el poder “legitimara” su nefasta Reforma Judicial, sin importarle, doña Cynthia, el hecho de que, poco tiempo antes, usted había sido grabada gritando que MORENA y Claudia Sheinbaum eran un narcogobierno y otras descalificaciones por el estilo.
Aquí aplica la enorme frase de Groucho Marx de: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, sobre todo cuando aplicar los “otros” resulta mucho más redituable que mantener los originales.
Cómo se ve que, incluso en MORENA, a los traidores y mentirosos (a menos que sean de casa y lleven la bendición expresa del Señor de la Chingada) se les ve con cierto desprecio.
Consciente de ello y urgida de hacer méritos para no quedarse sin hueso ahora que ya no es útil, Cynthia se fue el lunes 12 de mayo a pararse afuera de las oficinas de la Alcaldía Cuauhtémoc, con su telefonito en mano y sintiéndose Óscar Cadena sin tirantes, para grabar la llegada de la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, a quienes los morenistas no le perdonan que, con votos y a pesar de enfrentar una contienda dispareja, les haya arrebatado una de las más jugosas alcancías que hay en la CDMX.
La “escandalosa denuncia” que la senadora difundió en redes sociales fue porque, según ella, Rojo de la Vega llegó a trabajar a sus oficinas hasta las 11:18 de la mañana, hora muy tardía según la senadora y, además, venía en una camioneta blindada y escoltada por personal de seguridad.
La alcaldesa, a la cual no conozco más que de oídas y por quien tampoco meto las manos al fuego, reaccionó con la sobriedad de quien prefiere no darle juego a quien solo busca provocar y, sin confrontar a la improvisada “reportera del crimen”, respondió posteriormente en redes sociales que llegó a esa hora a sus oficinas porque había hecho un recorrido por las instalaciones de un CENDI ubicado en su alcaldía, de lo cual presentó pruebas.
Poco le importó a la senadora López Castro, la cual no solo no se retractó y ofreció disculpas, como debería hacerlo toda persona de bien cuando se equivoca, sino que, además, cuando fue confrontada en redes por ciudadanos que le hicieron ver que, entre las funciones por las cuales recibe una jugosa dieta, no está la de supervisar a los demás funcionarios y que resultaba contradictorio denunciar que alguien estaba fuera de su lugar de trabajo a esas horas, cuando ella misma andaba por la calle jugándole al supercívico.
A quien se lo hizo ver, Cynthia le respondió que “tomara unas clasesitas”, así con “s”, porque como no había periodo de sesiones, su trabajo era estar en la calle con la gente (la cual seguramente no tiene otra petición para ella que no sea la de documentar los yerros de sus enemigos).
Cuando la misma persona le hizo ver a la senadora López Castro, presentando los reportes de la cámara alta, que, en el anterior periodo de sesiones ella había acumulado más de 60 inasistencias y presentado muy pocas iniciativas, de las cuales ninguna fue aprobada, nuestra émula de Dick Tracy respondió que ella preside una organización que agrupa a todos los parlamentarios del mundo mundial y, pues por hacernos el favor de “representar a México”, no le da tiempo de ir a trabajar en la chamba por la cual cobra y cobra un chorro.
En efecto, la senadora es la primera mexicana electa al Comité Ejecutivo de la Red de Parlamentarios del Banco Mundial, además de ser la presidenta del Buró de Mujeres Parlamentarias de la Unión Interparlamentaria y vicepresidenta de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL Mujeres).
Todo padrísimo, está en muchas organizaciones internacionales, en puestos HONORARIOS y, por ello, viaja mucho, claro, todo por poner a México en alto.
¿Adivinen quién le paga los viajes?
Los usuarios de redes exhibieron documentos en donde consta que La senadora Cynthia López Castro acumuló gastos por 435,047 pesos en seis viajes internacionales (Nueva York, Chile y Uzbekistán), además de que el Senado le otorgó, por separado, 185,394 pesos únicamente para su viaje al último destino citado.
No sé ustedes, yo hay, no quincenas… AÑOS, que no gano eso.
Cuando se le preguntó en qué ayudan dichos viajes a su labor como legisladora o en qué nos beneficia a los mexicanos gastarnos más de medio millón de pesos para sus giras Cynthia López Castro guardó, por fin, silencio.
Eso sí, ni se ha disculpado, ni nos ha explicado en qué se gasta nuestra lana y mucho menos nos ha dado una razón válida por la cual no desempeña la única labor por la cual percibe un sueldote.
Lo único que logró, ella que pensaba quedar como la paladín de los desposeídos de la Cuauhtémoc, fue exhibirse como un ser mezquino y mentiroso, atraer atención sobre su incompetencia, despilfarro e inefectividad como legisladora y quedarse, como canción de José Alfredo, llena de ardor.
Cynthia, como diría la costurera… “la bordaste”.
¿Seguro no te tiraron de chiquita?
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1 comentario
Como me reí, si ya se que son cosas que deberían de emperrarme, pero la narración estuvo muy divertida.