Se me hizo fácil: Guadalupe

Se me hizo fácil

12 de diciembre de 2024

Por Ángel Dehesa Christlieb

Guadalupe

“Protégenos madre de los agónicos, madre de los hambrientos

De los desposeídos, de los humillados, acógenos madre de los diferentes

Madre de los que sueñan, de los que buscan, madre nuestra

Bendícenos”- Armando Vega-Gil y la H.H. Botellita de Jerez.

Comienza el maratón Guadalupe-Reyes.

Debo confesar que, dada la bajísima ingesta de alcohol que les manejo, siempre me he considerado un amateur en este peculiar y mexicanísimo certamen del cual, ciertamente, no comprendo su razón de existir.

No alcanzo a distinguir la relación entre la supuesta aparición de la madre de Cristo en la Gustavo A. Madero, el supuesto nacimiento del propio Cristo y la necesidad de beber hasta embrutecerse, nublando el juicio hasta el punto de considerar una buena idea proponerle a Almita, la encargada del almacén, que se fugue con nosotros a poner una marisquería en Caleta o, ya de perdis, a conocer la suite con alberca del hotel Pirámides… (don’t ask me how I know, I just know).

Soy un acérrimo defensor de la libertad individual, pero no encuentro divertido ni responsable el hecho de que, nomás bajando la Morenita, abrimos esa de Cheverny que teníamos guardada desde que Jorge Rivero y el halcón Atila lo anunciaban en televisión y ya no le paramos hasta que Melchor, Gaspar y Baltazar estacionan el elefante.

Son estas prácticas las que han ocasionado que, más de una vez, la cena de navidad termine en tragedia porque el tío Poncho, que se veía tan decente, le acaba de confesar a la tía Remedios que, desde hace ya varios años, sostiene una tórrida y secreta relación con el carnicero que viene todos los martes en su bicicleta a entregar el T Bone y, a partir del 1 de enero, se mudarán a su pueblo en el trópico para ser socios en un resort pagado con bitcoin y vivir su amor arrullados por las olas.

Esto sí va en serio: si sienten el impulso, disfrazado de fervor religioso, de arrojar cohetes, palomas o cualquier otro fuego artificial que truene… por qué mejor no se truenan sus nudillos o las partes más intimas de su ser… con un martillo.

¿Realmente creen que la virgen le pidió a Juan Diego que llevara las rosas, encargara al obispo que le construyera un templo en el cerrito del Tepeyac y luego, por los siglos de los siglos, sus fieles le truenen cohetes porque son música para los oídos de su madrecita?

A nombre de todos los perros, gatos y animales de la creación, que también son criaturas de Dios y de su madre, les solicito tomar su pirotecnia, encenderla y colocarla en alguna de las siete aperturas naturales de su cuerpo, ustedes escojan cuál.

Lo mismo va para todos aquellos “devotos” que, después de agradecerle a la Morenita sus favores, de prometerle y jurarle que ya no van a beber, que le van a ser fieles a su esposa y ya no le van a pegar a sus hijos, dejan abandonados a cientos de perros en la Plaza Mariana, porque ellos no pueden reclamarles ni llevarlos a juicio.

Disfruto enormemente, como uno de mis placeres más culpables, el ver las películas de “La Virgen de Guadalupe” y “Las Rosas del Milagro”, sobre todo para ver a Andrés Soler pintado con grasa de zapatos “El Oso”, vestido de taparrabos y prediciéndole a Moctezuma Xocoyotzin la caída de su imperio, todo mientras Citlalli, la hija del emperador mexica le da el brazalete de compromiso al príncipe Nonoatzin, quien pertenece a la tribu Huejotzinca… y la tragedia se consuma.

Más allá de mis muy particulares puntos de vista, sé y agradezco que la Virgen de Guadalupe sea una figura que una a los mexicanos y que, cuando así lo elegimos, pone de manifiesto nuestras mejores cualidades.

Hoy y siempre le pido su bendición para mí, para los míos y para todos aquellos que estén dispuestos a ser mejores, a vivir mejor y a compartir las bendiciones con todos nuestros semejantes, aunque no estemos siempre de acuerdo.

“Protégenos madre de los desesperados, madre de los perseguidos de los proscritos

De los insurrectos

Acógenos madre de los amorosos, madre de los locos, madre de los rebeldes

Madre nuestra

Bendícenos”.

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