Se me hizo fácil
4 de marzo de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Así como Don Quijote en la famosa venta, hoy los mexicanos pasamos la noche “velando las armas” con la amenaza de los recién ratificados aranceles del vecino del norte flotando en el ambiente.
Las “ofrendas humanas” que Claudia Sheinbaum envió a Estados Unidos (lo de a historia de que “los jueces los iban a soltar” es más inverosímil que el argumento de Emilia Pérez) no fueron suficientes para satisfacer la insaciable sed de HuitzilopochTrump.
Fiel a su vocación de bravucón de patio escolar, el tóxico naranja seguirá robándole el sándwich a los otros niños.
No importa cuántos emparedados se apañe, siempre querrá más y, además, insistirá en que tiene derecho a hacerlo, porque es él quien ha sido ofendido.
Trump y los de su calaña padecen de lo que la psicología moderna llama “el síndrome de Mandibulín”.
No importa qué tan alto llegues, a cuántas personas estafes, con cuánto dinero te quedes o cuántos berrinches lleves a cabo en cadena mundial, hagas lo que hagas: “nadie te respeta”.
Lo mismo debe estar sintiendo la presidenta Sheinbaum.
Decía Phil Jackson, el legendario entrenador que llevó a Michael Jordan y los Toros de Chicago y a Kobe Bryant, Shaquille O’Neal y los Lakers de Los Ángeles a ganar 11 anillos de campeonato, que el más fácil es el primero, porque todos en el equipo están hambrientos por la victoria y dispuestos a hacer lo que su coach les pida.
El problema viene después, cuando ya se logró el objetivo.
Comienzan a salir los egos, todos quieren ganar más dinero o salir más en la tele y se acabó la disciplina.
Eso fue lo que vimos esta semana, con la encuerada que el Partido Verde le puso a la “mayoría” de Morena y sus satélites a la hora de votar la iniciativa de la presidenta para impedir el nepotismo.
Encabezados por Manuelito Velasco, cuyas múltiples cirugías lo convierten en una mezcla entre “Ken” de Barbie y el leopardo “Motitas”, los legisladores del verde, sorpresa, sorpresa, actuaron como los mercenarios que son y se negaron a obedecer los dictados de la inquilina de Palacio.
Al final, los sinvergüenzas secuaces del “Niño Verde” recibirán algún jugoso pescado para que vuelvan a aplaudir, como las focas amaestradas, al son que les impongan sus manejadores de turno.
Pero el antecedente ahí quedó para futuras dinámicas en lo que queda del sexenio.
Si tan solo todos fueran como el impresentable Salgado Macedonio.
Esa es la ventaja de tener a un violador y delincuente como senador de tu partido, no es muy ético que digamos, pero, si alguna vez intenta salírsete del huacal, rapidito le quitas las ansias de novillero mandándole dos renglones de su expediente.
“Cerraré mi pico” dijo “el Toro”, quien ya recibió la puntilla, le cortaron las orejas y el rabo y tuvo arrastre lento por todo el recinto legislativo.
Lo mismo pasó con MC Monreal, el rapero zacatecano, quien les tuvo que decir a sus familiares que, así como su hijita salió de la Cuauhtémoc, pateando y gritando, ellos tendrán que buscar un prestanombres para continuar sus rapacidades en el estado que no han soltado en décadas.
Por primera vez, desde el sexenio pasado y lo que va del actual, parece que tenemos problemas en el paraíso del Bienestar.
Esta es la oportunidad para que la oposición se organice y, por lo menos, le plante cara al partido en el poder…
Esperen…
¿Cuál oposición?
Sufro como Elton John en los Óscares.
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