Me lo hago fácil 14 de abril de 2026

Me lo hago fácil

14 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

Los mexicanos y concretamente los chilangos somos, por antonomasia, una raza aguantadora.

¿De qué otra manera podríamos vivir en una ciudad que se ha vuelto cada vez más inhabitable gracias a las, cada vez peores, administraciones que nos han tocado desde que se crearon las elecciones para jefe de gobierno?

Ahí sí la plañidera y chillona “izquierda mexicana” no puede, de ninguna manera, argumentar que “fueron los gobiernos neoliberales” o que “nos dejaron un cochinero” o que “en 30 años (Cuauhtémoc Cárdenas fue electo en el 97) no se puede resolver todo”.

Por cuestiones de geografía, de población, de desigualdad social y de una mentalidad centralista que nos hace pensar que TODO tiene que ubicarse en la capital (¿qué carambas tiene que hacer la Secretaría de Marina en Coyoacán), la gran Tenochtitlán, la muy noble y leal Ciudad de México, el Distrito Federal, la hoy CDMX es un lugar complicadísimo para habitar y para gobernar.

Esta condición de dificultad no es nueva, tal y como lo dejo ver en mi recuento de los nombres que ha tenido la metrópoli asentada desde 1325 en la otrora “región más transparente”, la cual fue bautizada así por Von Humboldt en 1804 e inmortalizada en 1958 como el título de la primera novela de Carlos Fuentes (que será muy pilar de la literatura, pero, para mí, su obra más entrañable es Cecilia, alias la chamana de los dildos).

Nomás que, en las últimas tres décadas, la ya de por sí enrevesada y rugiente megalópolis se ha deteriorado a tal grado que, si Chava Flores viviera hoy, ya hubiera remixeado la de “Sabado Distrito Federal” para abarcar toda la semana, incluyendo domingos y feriados oficiales.

Esta sistemática destrucción es, en gran medida, obra de las joyitas que han ocupado nuestra Jefatura de Gobierno las cuales, fieles a la tradición de Cuauhtémoc (el original, no el michoacano) han sido como águilas que descienden y nos arrastran a los chilangos en su caída.

Baste recordar al segundo Cuauhtémoc, quien ya electo salía a marchar en lugar de gobernar, a Rosario Robles, tan lucidora ella, a Andrés Manuel López Obrador el cual NUNCA debió haber participado en las elecciones y lo logró gracias a un berrinche y a una petición que firmaron varios intelectuales, entre ellos mi papá (se la tengo guardada para cuando lo vuelva a ver), a Marcelo Ebrard, a Alejandro Encinas, que se dobló cual quesadilla ante AMLO cuando el “legítimo” bloqueó Reforma, a Mancera, a Sheinbaum, que salía los fines de semana a hacer campaña y cuya efigie aparecía espontáneamente en espectaculares por todo el país y a nuestra actual mandataria, doña Clarita Brugada.

De todos los que llegaron al puesto por elección popular, es decir, los que nos fueron a pedir nuestro voto y a decirnos que estaban muy comprometidos con los capitalinos, solo Ebrard concluyó su mandato, para después salir a Francia en “vacaciones forzadas”, aunque hoy en dia ya cobra nuevamente del erario.

Todos los mencionados, con la decidida cooperación de delegados (hoy alcaldes) de la talla de Monreal, Dolores Padierna, la propia Brugada, Víctor Romo y otras joyitas, se han servido de la CDMX para posicionarse, financiarse y largarse, porque pues ellos están para cosas más grandes ¿verdad?

Con todo, ahí andábamos los capitalinos y la capital aguantando y medio funcionando, porque hasta estos sátrapas entendían que había pocas cosas indispensables para los chilangos.

Una de ellas el Metro, del cual dirán lo que quieran, pero, en su momento fue orgullo de los capitalinos y tema de otra maravillosa canción de Chava Flores, quien lo calificaba de “limpiote, rapidote y segurote”

¿Pos qué creen?

Hoy en día, gracias al abandono y negligencia de los gobiernos de “izquierda”, los de “primero los pobres” y donde “el pueblo manda”, el metro (continuando con Chava Flores) ya no es mejor que aquel “camión de mi compagre Jilemón” y, al igual que el citado chimeco, ya se llevó gente al panteón.

¿Alguien fue a la cárcel por ello?

Este lunes el metro valió lo que la palabra de Claudia Sheinbaum.

Millones de capitalinos se quedaron inmovilizados, cosa que, entre sindicatos (que tampoco tienen por qué arriesgarse en trenes y vías en mal estado), además de fallas mecánicas y estructurales, es ya cosa cotidiana en la CDMX

¿Sabe qué Doña Clara y amigos que la presidieron y la acompañan?

Este capitalino y los que gusten suscribir este texto ya no aguantamos, ya no queremos conciertos, ni circos, ni mundial.

Pónganse a trabajar y arreglen su chiquero.

Buen martes.

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1 comentario

  • Mayte Noriega dice:

    Tienes razón, que se pongan a trabajar, a la brevedad, porque ya no da para más la CDMX.
    Sin metro, sin transporte público, sin seguridad, sin hospitales que funcionen, sin medicinas ysin gobierno. Con alcaldías mediocres, por decir, lo menos, y alcaldes corruptos.

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