Se me hizo fácil
2 de junio de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Entre mis placeres no culposos está el escuchar un podcast inglés llamado “The rest is history”, que me gusta mucho, porque me da perspectivas de personajes y acontecimientos históricos diferentes a las que me enseñaron en el colegio, además de otras de las que no tenía idea.
La última serie que escuché hablaba sobre Pedro “El Grande”, Zar de Rusia e iniciador, con su victoria en la Gran guerra del norte de lo que después fue el imperio ruso que, entre otras excentricidades, gustaba de rodearse de seres “raros” en su corte: enanos, gigantes, personas con capacidades diferentes o deformidades que los hicieran distintivos, tanto así que lanzó una proclamación por toda Europa para que se los enviaran a su palacio.
Hemos evolucionado mucho en el tema del respeto a las diferencias físicas, capacidades diferentes y orientaciones de cualquier tipo, aunque todavía falta por hacer, pero yo, en este domingo de ocio y desquehacer, he pensado en cuáles rarezas, más allá del físico, le podría enviar actualmente al Zar Pedro.
Algunas que se me ocurrieron.
Un personaje que lleva varios años saltando de un puesto legislativo a otro, aunque, que yo sepa, nunca ha pasado una iniciativa de ley que sea notable y, sin importarle que se las da de demócrata, popular y humilde, cuando alguien que lo contradice, se engendra en Hulk y utiliza los recursos públicos para amedrentar ciudadanos.
Una mujer que comenzó como parte del partido oficial, aunque se sospecha que sirve a los intereses de cierta televisora donde trabajó antes, que ahora se pasó a la oposición, la cual cobra como legisladora, pero solo se dedica a buscar el reflector mediante estridencias que, a primera vista, parecen valientes y contestatarias, pero que, más allá de dar la nota en televisión, no llegan a mucho más.
Un partido o “movimiento” que presume de “democrático”, con una estructura completamente vertical y dependiente del caudillismo, el cual amaña una elección para destruir la justicia de un país, en la cual solo presenta opciones que le resultan a modo, escogidas y cuchareadas sin filtros de confianza u honorabilidad, donde los votos serán contados por un Instituto Electoral previamente desmantelado por ellos mismos.
Un “pueblo” del cual todos formamos parte el cual se alegra, en su mayoría, de retroceder en temas de libertad, democracia y división de poderes, aunque los que nacimos en las últimas tres décadas del siglo pasado, recordamos cómo era aquello de un solo partido, de un presidente omnipotente y del resto de los poderes de la Unión serviles al ejecutivo, un pueblo que, a pesar de ya haber vivido el autoritarismo en carne propia, tenemos la necesidad de que haya un Mesías, que se haga responsable de nosotros, al que no le pidamos cuentas, solo dinero, que no nos saque de la pobreza, pero que nos endulce el oído con frases grandilocuentes y nos prometa que va a “castigar” a los que él nos dice que son nuestros enemigos.
¿Ustedes a quién le mandarían?
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1 comentario
Pues sí, a Noroña, Lily Tellez, Zaldivar, Monreal, López Obrador y a tantos, que el Zar llenaría varios palacios.