Se me hizo fácil 22 de julio de 2025

Se me hizo fácil

22 de julio de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

“A las estatuas de marfil…”

Ni Ernesto Guevara ni Fidel Castro, entronizados por una “izquierda” rancia y desgastada, pero que ilusionaron e inspiraron, justificadamente, a la generación de mis padres, quienes sí vivieron los mejores momentos de ambos, han resistido ni el paso de la historia, ni el peso de sus actos.

No los creo merecedores de dos estatuas en un espacio público, que no le pertenece ni al partido en turno y menos a un ex – delegado prepotente, Ricardo Monreal, cuya carrera política, como él mismo dijo, ya va de salida (con la de rapero tiene mucho futuro) y que dejó la Cuauhtémoc hecha pedazos cuando la tuvo a su cargo.

Eso sí, no tuvo empacho en gastarse más de medio millón de pesos, que no eran suyos, para poder tomarse la foto con sus broncíneos ídolos de barro.

Me voy a ceñir, como dijo el cinturón, estrictamente a los hechos, dejando de lado las opiniones personales que tengo de los representados por las estatuas.

Clara Brugada y Citlalli Hernández (la cual supongo que ya resolvió todos los problemas de las mujeres en México, porque esa es la Secretaría que ocupa, y entonces tiene mucho tiempo para estarse peleando en redes por dos pedazos de metal), argumentan “agendas de derecha” y extralimitación en las facultades de la alcaldesa, Alessandra Rojo de la Vega al quitar las estatuas, las cuales, según ellas, fueron colocadas de forma legal y existen documentos para comprobarlo.

¿Nos podrían enseñar dichos documentos (digo, para que no pensemos que Monreal las puso así a la brava) y, si se cometió un ilícito, explicarnos cómo van a proceder en esta cuestión que es, además, verdaderamente “prioritaria” en esta ciudad que, prácticamente, ya se gobierna sola y no tiene temas más urgentes?

Alcaldesa Alessandra, dice usted que los vecinos le pidieron quitar las estatuas ¿tiene las firmas que demuestran que así fue?

Mire que, como la torre de Pisa, estoy inclinado a creerle, porque de lo que sí estoy seguro es que Monreal nunca consultó a los vecinos para ver si querían emplear 600 mil pesos de su presupuesto en poner a los próceres, pero, Alessandra, siempre hay que proceder con papelito en mano, es lo que corresponde si se es funcionaria pública.

De lo de rifar o subastar las estatuas, me siento tentado a comprar mi boleto porque justo me pidieron un Ché Guevara de bronce, tamaño natural, para el intercambio navideño de la oficina.

Hay que establecer bien de quién son antes de ofertarlas y, si se da el caso, total transparencia con los fondos, que no se repita lo que pasó con los recaudados por la rifa del avión, también propiedad de los mexicanos, patrocinada y solapada por los y las que hoy se indignan por su sugerencia, cuya posesión de progenitora, al parecer, va de escasa a nula.

Así defendiera Doña Clara Brugada los espacios universitarios y los negocios de los vecinos cuando una runfla de subnormales (con perdón de los subnormales), deciden vandalizar y pintar todo a su paso, quesque porque la “gentrificación”.

Pero no vaya a ser que se enojen en las redes y baje su popularidad.

Ya nomás para cerrar, Doña Claudia Sheinbaum, una vez más… no se tiene que subir a todas, si los reporteros le preguntan “¿qué opina de las estatuas?” se vale decir: “eso es un asunto del gobierno de la CDMX, yo tengo otras cosas en qué pensar y de las cuales ocuparme”, digo porque si cree que no las tiene, pregúntenos y se la(s) recordamos.

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