Se me hizo fácil
9 de septiembre de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
“El hombre propone y Gates dispone”
Ese será el dicho con el que recordaré este lunes, en el cual Microsoft decidió tirar su nube de almacenamiento exactamente en el día en el que más necesitaba entrar en mis archivos.
Ahora me leen muy ecuánime, sobre todo porque ya se restableció el servicio y pude abrir y manipular mis escritos, entre los cuales estaba uno que me urgía enviar para recibir un pago, pero, para los que no les ha tocado convivir conmigo, yo soy de esos que si a las tres de la mañana, de un dia cualquiera, no importa si voy a tener que viajar o no, decido que, en ese momento NECESITO saber que mi pasaporte está en el cajón donde lo dejé hace tres meses, me TENGO que levantar de la cama e irme a buscarlo, porque si no, no duermo.
Así que apagué la computadora, salí y entré de mi cuenta, le recé a Santa Tecla, patrona de los informáticos, prendí incienso y llené de alfileres un muñeco con la imagen de Bill Gates, mientras murmuraba maldiciones en swahili y esperaba que se restableciera el servicio.
Me imaginaba los peores escenarios, en uno de los cuales mis fotos íntimas terminarían en posesión de algún fetichista en Uganda, quien las vendería por una importante cantidad en algún sitio de la red oscura.
Así corre mi mente y podrán decirme que prexte pa’ estar igual, pero, honestamente, ni yo en mis más acelerados momentos podría imaginarme la historia de Ojeda el Marino y sus huachicoleros de los Siete Mares, que todavía hoy sigue dándonos de qué hablar con el suicidio de uno de los principales implicados.
O las tribulaciones de la presidenta y el secretario, novela de decepción en la cual el malvado Marco Rubio ilusionó a la inocente Claudia, la cual pensaba que venía a visitarla para ofrecerle un trato de igual a igual y tarde se le hizo para anunciarlo en todos los medios.
Al final, nomás le dijeron que si quería podía verlos pasar, porque era lo único que la iban a dejar hacer y luego, para acabarla de amolar, a Claudia ya no la van a dejar ir a comprar su Inca Cola, ni a conocer Machu Pichu.
O la historia de Noroña, el cuarto cochinito, quien construyó (o adquirió) su casita de ladrillo y cristal con mucho esfuerzo y ahorrando cada centavito de los que le donaban en youtube, más lo que ganaba de la venta de sus libritos y su modesto sueldo de senador, con el cual le alcanza para pagarse boletos de primera clase para irse de paseo a Europa con un señor que le toma fotos y todo un staff dedicado a su imagen.
El cuarto cochinito ahora enfrenta a los malvados lobos que soplarán y soplarán y su chanchullo derribarán, porque, malos como somos, no le creemos que hay una señora, bien generosa, que le vende a plazos la casa, ubicada en tierras comunales y que, además, la señora sigue pagando los servicios de una casa que ya no habita y que ya no va a ser suya.
Ya para terminar, Virulo y yo los queremos invitar a que nos acompañen este 13, 20, 26 y 27 de septiembre, en la librería Gandhi, al estreno de Dehesa no me libro, un nuevo y nunca antes visto homenaje a mi papá, a 15 años de su fallecimiento
Porque realmente los queremos ahí, les estamos ofreciendo un 2X1 únicamente para la función del 13, el cual pueden adquirir en el teléfono 55 4800-6346.
Allá los veo
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