Me lo hago fácil
30 de marzo de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
¿Le comprarías un coche usado?
Esta pregunta, la cual escuché muchas veces en mi infancia y adolescencia, era el parámetro infalible que tenía Mauricio Achar, espíritu tutelar de mis juventudes y fundador de las Librerías Gandhi, para determinar si alguien era de confianza o no.
Ayer por la tarde, mientras veía la transmisión del piñatita partido entre México y Portugal, vi un comercial del partido del trabajo en el cual salía un hombre de bigote, del cual ignoro el nombre, pero al cual, definitivamente, no le compraría un auto usado.
Esto me hizo pensar en los personajes que rigen la política de este país (el partido estaba así de aburrido) y, después de un exhaustivo recorrido por la baraja ejecutiva, legislativa y judicial que nos ha sido asignada y, verdaderamente, no les compraría ya no digamos un coche, ni siquiera unos chocolates para la beneficencia porque, seguro, serian del bienestar.
Resulta gracioso, hasta que pienso que todas estas personas, en las cuales no confío ni tantito, son las que tienen el encargo (la tarea es de todos nosotros) de llevar a mi país a estar mejor de lo que está hoy y, por lo que yo he podido ver, a muy pocos o a ninguno les interesa lograrlo.
Quisiera tener la respuesta a ello, quisiera pensar que los buenos somos más, que podemos darle la vuelta a esta espiral descendente en la cual hemos entrado, esa que nos devuelve a los sentimientos más básicos y destructivos que tenemos como especie.
Hoy no la tengo y me siento un poco triste.
Hay quien piensa que disfruto mucho estas cosas, hablar de los políticos, de la inseguridad, de la ansiedad, del miedo y de la creciente división en la que vive nuestro país y que, cada vez que escribo sobre ello, me froto las manos con anticipación mientras lanzo carcajadas dignas de la bruja de “La sirenita”.
La verdad es que no y, ya que andamos en confesiones de domingo de ramos, les diré que, muchos días, me quedo con las ganas de contarles las cosas hermosas y afortunadas que me ocurren, porque creo que cualquier don o bendición que se comparte se multiplica.
Es por eso que quiero comenzar esta semana de renacimiento y triunfo sobre la muerte, agradeciendo por estar vivo, hoy, en esta época tan complicada porque, aunque no tenga todavía muy claro para qué estoy aquí, estoy seguro de que hay un propósito en mi vida y, sin querer parecer soberbio, creo firmemente que será y yo lo convertiré en algo maravilloso.
Hoy dejo de esperar la perfección y de crear expectativas imposibles para la realidad y para mí y, como hace mucho tiempo no pasaba, tengo una única certeza: mientras permanezca en este mundo habrá dolor, incertidumbre y trabajo constante.
Las primeras dos no son algo que pueda escoger o controlar, la tercera sí, porque puedo elegir hacia dónde quiero enfocar mis esfuerzos y trabajos.
Quiero ocuparme activamente de ser feliz cada día, de dejar de pelear con lo que no fue, con lo que no ha sido y concentrarme en lo que es.
Cada día, antes de ir a dormir, quiero poder decirme a mí mismo que hice algo para dejar el mundo mejor de lo que lo encontré en la mañana, que pude tocar la vida de alguien para bien o permitir que alguien tocara la mía porque uno no puede vivir solo de dar.
Quiero que nadie ni nada, especialmente yo, me vuelva a hacer sentir como que no soy suficiente o que debo conformarme con menos de lo que requiero para ser feliz, sobre todo, porque yo estoy dispuesto a dar lo mismo, no como un favor, sino como una elemental medida de autocuidado y amor por mí mismo.
Les agradezco a todos y cada uno de ustedes que han estado y están, a ti que sigues estando, aunque la distancia nos separe, a quienes van a llegar y a quienes se van a ir, porque me han hecho la persona que soy hoy, alguien a quien puedo ver a los ojos y reconocer con gusto, cosa que no sucedía desde hace mucho tiempo.
Gracias a todos por leerme, por su confianza y por su cariño.
Son correspondidos y bienvenidos, en las risas y en las lágrimas.
Ojalá sigamos acompañándonos los unos a los otros en esto que es vivir, no me importa de cuál partido seas, a qué equipo le vayas o de quién te enamores, solo quiero poder verte y que tú me veas y, después de haberlo hecho, confiar lo suficiente para comprarnos o vendernos un coche usado.
Un día a la vez, una persona a la vez.
Que tengan buen lunes.
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6 comentarios
Suscribo totalmente 💯 tus comentarios 👍🏻
Gracias Ángel por tu pertinente y amable compañía. Ten un lindo lunes 💕
Gracias Angelito “porque uno no puede vivir solo de dar”
Si Ángel, somos más los Buenos. También espero y ruego a Dios que podamos salir de esa espiral descendente en la que hemos caido
No dejes de gritar. Somos muchos los que escuchamos
Querido Angel, definitivamente yo SI t compraría un auto 😜