Se me hizo fácil : Delirios

Se me hizo fácil

9 de septiembre de 2024

Por Ángel Dehesa Christlieb

Delirios dominicales

Hay noches que llego frente a esta página y me siento intimidado, porque veo el blanco de la página y no encuentro las palabras para crear imágenes, contar historias o narrar hechos interesantes que interesen a Jorge Urbano y a mis otros nueve lectores, ya se apuntaron Alejandro Velasco y el amigo Mejía (disculpa, se me fue tu nombre) y son esas las noches donde le doy libertad a mis dedos y comienzo a dar teclazos.

Las esperanzas de una parte de la población (incluyéndome), están puestas en 43 personas, entre las que se incluyen delincuentes comprobados como Alito Moreno y necios irredentos como Marko Cortés, más interesados en mantener cotos de poder y fueros que los mantengan impunes, que en el bien de México.

Nos quedaron a deber durante todo un sexenio.

No votamos por ustedes para que fueran al congreso a victimizarse, a llevar figuritas de Lego de la casa gris o a rezar el rosario en la tribuna.

Nos siguen quedando a deber porque hoy se las dan de héroes, cuando ni siquiera han sido capaces de ponerse a trabajar y generar una alternativa para la reforma propuesta por Morena, porque no les pagamos solo para decir que no, sino también para proponer

Del otro lado, tenemos a quienes piensan que la reforma propuesta es realmente lo mejor para el país, que el señor al que le quedan tres semanas como inquilino de Palacio Nacional es infalible y lo que diga es ley, no estoy de acuerdo con ellos, pero los hay y tienen el mismo el derecho a opinar y defender su opinión como tengo yo.

Cada uno sabrá si lo cree por convicción o por conveniencia y hasta dónde está dispuesto a comprometer su dignidad y su alma por un puesto, un sueldo o la sensación de tener poder sobre otros.

El ignorarlos, denostarlos o caer en la arrogancia y estupidez del “disfruten lo votado”, solo contribuye al distanciamiento y la polarización de aquellos que saben que un país dividido es más fácil de manipular y engañar.

Vivimos en un país donde Dolores Padierna amenaza a Norma Piña porque, según ella, “los altos mandos no tienen derecho de huelga”.

Vivimos en un país donde la ley protege más a Salgado Macedonio, que a las madres que buscan justicia para sus familiares muertos.

Vivimos en un país donde se investiga más rápido el secuestro del jefe de un cartel, que los casos de los miles de personas que su organización ha matado.

Digamos que las opciones están, por decirlo de alguna manera, degradadas.

Son las que tenemos, hoy hay que escoger.

Y ocuparnos de que mejoren.

Feliz lunes para todos.

Cualquier correspondencia con esta activamente pesimista columna, favor de enviarla a www.angeldehesac.com

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