Se me hizo fácil
10 de octubre de 2024
Por Ángel Dehesa Christlieb
¿Y su mamá?
Señor secretario García Harfuch: una atenta súplica.
Mire que conocí a su mamá, María Sorté cuando tenía seis años (yo, no doña María) y ella trabajaba en el programa de Eduardo Manzano, que mi papá escribía y estaba guapísima (doña María, no mi papá) y me dio un beso en la mejilla y aceptó ser mi novia.
Pero… tantita Madre
La ejecución de Alejandro Arcos, alcalde de Chilpancingo, es inadmisible y es espantosa y, dado que usted y su jefa (Claudia Sheinbaum, no Doña María), mediante campañas ilegales y costosísimas, solicitaron y aceptaron los cargos que hoy ostentan, la responsabilidad de investigar, de esclarecer y de castigar este crimen es completamente suya.Secretario García, no acepto por ningún motivo que su primera reacción ante los cuestionamientos sea “pues no nos pidió protección y fue a donde no debía haber ido”.
Me deja frío de miedo y ardiendo de indignación.
Al igual que muchos mexicanos yo sé que, desde hace poco más de seis años, en este país no se cumple el derecho a la libertad de tránsito garantizado en la Constitución, esa que les encanta citar llenos de ínfulas nomás cuando la cambian comprando senadores, pero de la que no se acuerdan cuando se trata de trabajar para que se cumpla.
Día con día me doy cuenta, por noticias y de primera mano, que los criminales controlan zonas cada vez más amplias de mi país, ante la impotencia de las autoridades y, en muchos casos, con la complacencia y complicidad de aquellos a los que les pagamos para que nos protejan.
Nomás que una cosa es saberlo y otra escuchar en cadena nacional y de boca del encargado de la seguridad nacional, quien se vendió como la reencarnación tenochca del superpolicía nuclear que, efectivamente, hay lugares del país en donde el cada vez más corto brazo de la ley no alcanza ni alcanzará.
Si los ciudadanos pasamos por dichos sitios o, peor aún, tenemos la mala ocurrencia de nacer o vivir ahí, pues es bajo nuestro propio riesgo, qué Dios nos agarre confesados y quién nos manda.
Todo esto a menos de una semana de haber comenzado el sexenio.
Como dirían los catedráticos de la lengua: “nomás llegando y ya dándolas”.
No, pos guau.
¿Sabe que don Omar?
No se va a poder.
Vamos a suponer, sin conceder, que lo que quiere usted implicar, alevosa y ventajosamente, en contra de una persona que ya no puede contestar para defenderse y que fue asesinado durante SU turno de guardia, es cierto.
Digamos, sin ninguna evidencia, que Alejandro Arcos estaba en tratos con el crimen organizado (los Salgado, bien gracias ¿verdad?).
Eso no exime al Alcalde asesinado de ser protegido por la ley que usted se comprometió a hacer valer.
Si Arcos había cometido un delito (cosa que no nos consta), su deber es investigarlo y aplicarle la ley, pero jamás permitir que sea ejecutado por criminales en medio de la carretera y luego pretender decir, sin siquiera hacerlo de frente como persona de bien, que lo que le pasó es su culpa o que se lo merecía.
¿Qué pasa con la gente que no tenemos cargo y que, por la razón que sea, nos vemos obligados a acudir o a transitar por los cada vez más numerosos lugares donde su autoridad vale para dos cosas?
¿Todos podemos pedir protección?
Se veía usted muy orondo caminando por Culiacán, con cara de Clint Eastwood en película de vaqueros.
Eso sí, con una escolta de soldados y guardias con armas largas y, ya en plan de suponer y malpensar sin evidencia como usted hace con Arcos, probablemente con un pacto acordado con los criminales (esos que el anterior iba a ver a Badiraguato con tanto gusto), para que lo dejaran pasearse por SU ciudad (la de los criminales, no la nuestra) durante unas horas y salir en la tele sin incidentes.
¿Los niños que vayan a la escuela también contarán con escolta y helicóptero?
¿Los cultivadores y empresarios que pagan derecho de piso en todo el país?
¿Las madres buscadoras o los migrantes que son víctimas del crimen tendrán su Harfuch Señal para proyectarla en el cielo y que usted acuda, raudo cual Super Ratón, a detener a los malvados?
No ¿verdad?
Para qué van a donde no tienen que ir o están donde no tienen que estar ¿cierto?
Tantita madre.
Mientras tanto, en Palacio.
Oiga Doña Claudia, hoy nos dijo en su mañanera, muy dueña de sí misma y con aire de mamá condescendiente, que “la estrategia de seguridad sí va a funcionar, pero no es de un día para otro”.
Una pregunta.
Dado que nos ha repetido hasta el cansancio que usted está para continuar los proyectos de su antecesor quien, como las plumas BIC de antaño, no sabe fallar y cuando falló fue culpa de alguien más…
¿A qué estrategia de seguridad se refiere?
¿A la de “abrazos no balazos”, “fuchi caca” y “los voy a acusar con su mamá”?
Porque esa no es de un día para otro, ya lleva seis años y, sin ser experto ni tener otros datos, me aventuro a decir que no está jalando, por decir lo menos.
Usted no se me presione, doña presidenta, tómelo con calma, acomódese bien en su Palacio (que es nuestro) custodiada por soldados, marinos y esos guardias que son soldados, pero no son militares y nosotros acá aguantamos vara, bala y fuego hasta que su plan madure.
Total, tenemos tiempo, no es cómo si cada día estuvieran matando más y más gente en México ¿verdad?
Tantita madre (usted y su secretario)
Cualquier correspondencia con esta huérfana columna o si deseas ser parte de nuestra comunidad de whatsapp y recibirla diario (mientras yo viva) sin depender de algoritmos, entra a www.angeldehesac.com y mándame un mensaje para incluirte con todo gusto.
3 comentarios
Completamente de acuerdo.
No me parece que sea un artículo escrito con el hígado.
No hay que opinar de lo que no sabe. Póngase a estudiar la trayectoria del Secretario y entérese de lo mucho que ha estudiado. Su columna es de opinión, no de investigación y eso se entiende, pero un poco de análisis no le vendría mal.
No se convierta en una Anabel Hernández, no es su estilo y no tiene porque caer en esos extremos de escribir atacando sin evidencia.
Emtiendo su intención de hacer el vínculo con la señora madre del Secretario, pero algo que intentó ser -imagino- simpático, acabó siendo misógino. Se concentró usted en su belleza y no en la excelente actriz que es.
Gracias por escribir lo que tanto quiero decir, pero no encuentro cómo.