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Se me hizo fácil

8 de noviembre de 2024

Por Ángel Dehesa Christlieb

Sonrisas que curan

Mis primeros años detrás de un micrófono fueron en el Instituto Mexicano de la Radio, como gerente y locutor en la XEB, la “B” grande de México y fue un gran momento en mi vida y también en la del IMER

Al principio, una de las cosas que más me costaba era grabar promocionales o textos cualquier tipo. El récord de 30 tomas para un promo de 30 segundos es aún legendario en los pasillos de Mayorazgo 83, Colonia Xoco.

Cada vez que comenzaba a leer una de las hojas que me dejaban en la cabina, mi mente comenzaba un viaje cósmico que recorría latitudes tan dispares como la lista del súper, la fecha de cumpleaños de mi tía Pelusa, la pelusa que sentía en mi ombligo y la incertidumbre que corroía mi mente, porque no recordaba si había apagado la olla de los huevos cocidos.

Esto se traducía en nuevas y creativas maneras de torturar la lengua de Cervantes, haciendo las delicias del operador sindicalizado, que cobraba por hora y probablemente pudo acceder a un crédito automotriz premium con el recibo de nómina que obtenía después de una sesión de grabación conmigo.

Simplemente no lograba que mi mente se concentrara en lo que estaba ocurriendo en ese momento y, cada vez que me equivocaba, me ponía cada vez más ansioso y, entre más ansioso me ponía, menos me salía y comenzaba la vuelta en el carrusel de la vergüenza, aunque, si tuviera el material de esas grabaciones, me reportaría pingües ingresos en los circuitos de programas de furcios y bloopers.

Para este momento, teniendo en cuenta que es viernes mis queridos lectores se estarán preguntando “¿cómo lo resolvió?”

O, ya de perdis “ya entendimos que eras un tarado ¿ahora qué sigue?

”La respuesta fue bastante sencilla, me la dio Laura Viadas, una de las productoras que trabajaba con el Maestro Manzanero en su programa me dio una solución que parecía bastante simple y, de entrada, no parecía ni siquiera una solución.

“Sonríe”

“¿Cómo?”

“Sonríe al leer tus textos”

Mano de santo.L

La presión se fue, los textos quedaban grabados en un tiempo razonable y yo me divertía mucho al hacerlos.

El único que no estaba contento era el operador del estudio, quien vio sus ingresos mermados de manera considerable, cuando ya había pagado por su membresía en el club de golf Chapultepec y encargado sus palos firmados por Tiger Woods.

Desde entonces hasta hoy, continúo sonriendo lo más posible y me ayuda a trabajar mejor y a sentirme bien.

Me enteré también de que el sonreír es un excelente mecanismo para situarme en el presente, para liberar neurotransmisores y todo tipo de sustancias benéficas para mi tranquilidad, concentración y felicidad.

Hoy es viernes y estoy sonriendo.Primero porque es el cumpleaños de mi hermana Juana Inés y le mando un gran abrazo y también porque

HOY TOCA

Sonrían antes, después y mientras toque.

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2 comentarios

  • Sergio Eguiarte dice:

    Maravilloso consejo Ángel!!! La sonrisa, aunque a algunos les pueda sonar muy sangrón, es la llave que abre todas las puertas del mundo!!!
    Abrazo fuerte!!!

  • Angeles Trujillo dice:

    Abrazo fuerte Angel, seguiré ese valioso consejo.
    Otro abrazo fuerte y cargado de cariño
    a la querida Juana Inés, que si mal no recuerdo, tu papá llamaba “Viruta”

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