Me lo hago fácil 20 de abril de 2026

Me lo hago fácil

20 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

Tanto de lo que escribir y apenas es lunes.

Lo malo es que los temas no son realmente placenteros y, en ciertos casos, como el de Edith Guadalupe Valdés, son de esos que aprietan el corazón e inflaman la furia, porque, independientemente de preferencias, ideologías o partidos, ninguna persona bien nacida puede sentir otra cosa.

Ah, pero eso sí, tenemos Mundial y doña Clara se pasea por la capital inaugurando obras, las cuales desplazan, ocultan o perjudican a los capitalinos, que, además, no podemos contar con los más elementales servicios como movilidad (el metro se cae) o la garantía de que nosotros, nuestras hermanas, nuestras hijas o nuestras madres no sean manoseadas, vejadas o asesinadas mientras la autoridad nos da conciertos en el Zócalo.

Doña Clara cree que merece y puede ser presidenta de este país.

Tenemos también al ínclito Marcelo Ebrard, ese que AMLO hizo como sus calzones cada vez que quiso, ese que tuvo que exiliarse en Francia (atendiéndose a cuerpo de rey) para no responder por las omisiones y las opacidades de su administración de la CDMX, entre ellas la caída de la línea 12 del metro y que, aparentemente, piensa que la vida, su partido o los mexicanos le debemos algo, concretamente, la candidatura presidencial.

Para el buen Marcelo, esto de atenderse en Europa a cuerpo de rey con dinero del erario (porque de ahí salió todo lo que tiene), es, al parecer, algo que le corresponde a él y a los suyos.

El buen Chelito ya dijo públicamente que “no ve abuso” en haber gestionado en 2020 que su hijo Marcelo, un bigardón que en ese entonces tenía 25 años, se hospedara, con todos los servicios, en la embajada de México en Reino Unido.

Él solo era un “padre alarmado que buscaba el bienestar de un hijo”, dijo con esa asquerosa y tramposa tendencia que tienen los morenistas a victimizarse, porque, para ellos, lo importante no es si cometieron la falta, sino el que nos atrevamos a exigirles cuentas por ello.

Mal si Ebrard prefiere mentir en lugar de admitir que se equivocó.

Peor si verdaderamente piensa que no hizo nada malo, porque me confirma el hecho de que Marcelo, al igual que muchos en su partido y en la política en general, son firmes creyentes en aquella frase de “Rebelión en la granja” de George Orwell…

“Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”.

Sea como sea, tengo ganas de irme a dar una vuelta por varios países y no tengo ganas de pagar hospedaje, ojalá me puedan decir a dónde reservo mi habitación en las embajadas de mi preferencia.

Nuestra presidenta, mientras tanto, se fue a Barcelona a decir que México nomás viene de Tláloc, Huitzilopochtli y la Pirámide del Sol, continuando con esa falsa y tramposa versión que niega la diversidad de herencias culturales que tiene nuestro país, incluida la suya propia, porque, que yo sepa, Sheimbaumcóatl no forma parte de la cosmogonía de los pueblos originarios.

No, no soy clasista, ni me avergüenzo de nuestra herencia indígena, pero ¿dónde quedan entonces los millones de personas de América, África, Europa, Asia y Oceanía, incluyendo mi familia y la de la presidenta, las cuales, durante siglos han llegado y siguen llegando a México para contribuir a engrandecer este país?

Todos somos parte de ese “pueblo amante de la libertad” que dice representar, aunque eso no beneficie su narrativa ramplona, rancia y simplista, la cual excluye a millones de mexicanos y niega más de quinientos años de historia de México.

¿Hasta cuándo la seguirán explotando?

Buen lunes para todos

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