Me lo hago fácil 24 de abril de 2026

Me lo hago fácil

24 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

“Yo también te quiero muchísimo y me ayudas todo lo que puedes cuando lo necesito, pero no quiero que te angusties … todo saldrá, aquí estamos para ser uno para el otro.

Tu cambio y tus esfuerzos para lograrlo me conmueven y enorgullecen y estoy segura que cada día eres mejor. FELICIDADES.”

Concepción Christlieb Robles por WA a 23/04/26.

Si me pidieran, en algún freudiano impulso, describir mi relación con mi madre diría, citando a Facebook: “es complicado”.

¡Qué original! dirán mis ya casi 1000 y pico de lectores (no pude resistir decirlo).

Aún sin tener estadísticas oficiales me aventaré, cual presidenta en mañanera, a afirmar, así por puro instinto, que la mayoría de los seres humanos y especialmente los que venimos de Tláloc y Huitzilopochtli, en mi caso vía Hamburgo, tenemos temas que resolver con las autoras de nuestros días, tanto si habitan este plano como si no.

Conchita, mi mamá, tiene 80 años y, afortunadamente, todavía está firmemente avecindada en esta Tierra y, lo más importante, disfrutándolo enormidades.

No porque sea mi madre, pero, sinceramente, creo que al mundo le hace bien que ella esté en él.

Ciertamente a mí sí.

Aunque mi papá es el que ocupa los reflectores, la verdad y lo digo como es, sin afán de empañar o criticar a Germancito, quien hizo lo que pudo con lo que tuvo, o con lo que decidió tener, fue mi mamá quien estuvo presente y quien se aventó el paquete de educar y de civilizar a sus tres retoños, con lo que tuvo y con lo que tiene.

A juzgar por los resultados, hizo un buen trabajo hasta donde le tocaba, porque, a partir de cierta edad, uno tiene que asumir, por salud mental y como dice mi hermana Juana Inés, que la responsabilidad de procurarse el bienestar “es tu perra y tú la bañas”.

Esto dicho, también es cierto que, desde tiempos inmemoriales, Conchita y yo podemos ser como esos borregos salvajes que se dan de topetazos, en muchos casos, por puras tarugadas y, siendo honesto, la mayoría de las veces quien propicia los encontronazos soy yo.

Después de 52 años de existencia y de muchas horas de terapia, de enojos, de lágrimas asumo la responsabilidad de mi vida y me atrevo a explorar la razón detrás de ciertas conductas recurrentes que no me gustaba (ni me gusta) tener, porque perjudicaban mi relación conmigo mismo y con quienes más quiero y me quieren.

“¿Por qué RETAS a tu madre?”, me dijeron y me dicen muchas personas, cercanas y lejanas, que fueron testigos de algunos de los choques de trenes los cuales, además, se llevaban a cabo en público porque, como dicen por ahí: “te luces cuando hay visitas”.

Hoy entiendo que, en esa retorcida manera de pensar que tenemos a veces los seres humanos o, por lo menos, quien esto escribe, yo buscaba que mi madre me aprobara y me diera la razón y, como me faltaban ciertas herramientas de comprensión y manejo emocional, creía que la única manera de hacerlo era a través de dar gritos y golpearme el pecho porque “macho alfa, lomo plateado, pecho peludo y panza de leñador”.

“O sea, Edipito Dehesa, que todas las terapias, ejercicios y afanes para mejorar emocionalmente eran para que tu mami te diera su bendición…”, dirán aquellos a los cuales, como dijo el vate Peña Nieto: “ningún chile les embona”.

No, fueron y siguen siendo para mejorar la relación con mí mismo y para lograr, como decía Polo Polo, “caerme a toda madre”.

En la medida en la que lo consigo y lo mantengo, limo, desde la libertad y la calma, asperezas con aquellos a quienes he maltratado y, sobre todo, con aquellos con quienes me hace bien estar bien y me doy cuenta de que el grupo de estos últimos es más reducido, mucho más reducido, de lo que antes pensaba.

Me conmovió mucho recibir este mensaje de mi mamá, no porque ya me apruebe sino porque hoy, después de dar innumerables brincos en un suelo muy parejo, sé que, a su manera y con sus propias herramientas, ella siempre lo ha hecho.

Hoy acepto y agradezco que quien me ama, quien verdaderamente me ama, no siempre ejerce o demuestra ese amor exactamente como yo quisiera y, a veces, hasta puede equivocarse al hacerlo, pero nunca, incluso en mis peores y más insoportables momentos, me desea el mal o me deja de querer y también puedo afirmar que el sentimiento es recíproco, no por obligación, sino por cariño.

Buen viernes.

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3 comentarios

  • Jorge Mendez Luna dice:

    Maravilloso sigue amando mucho a tu mummy.
    Felicidades

  • Mario Reyes dice:

    beso las manos de Conchita, a quien tuve la oportunidad de coincidir en la FARQ, un sentido abrazo por la efeméride y por la generosidad que siempre me mostro, sin conocerme… Gracias por su vida, gracias por tanto

  • Alma Lazalde Saldaña dice:

    Felicidades a la señora Conchita. A cuidarla, apapacharla y a seguir creando recuerdos. Larga vida plena en bendiciones para ella.

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