Se me hizo fácil
7 de enero de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Desde la vida
Muchas gracias a todos los que expresaron su preocupación por lo que escribí ayer, créanme que, en ningún momento, tuve la intención de inquietar a nadie ni gritar ¡lobo! cuando no lo había.
A medida que pueda ponerle nombre y darle forma a mis miedos, a mis dudas, a mis demonios más preparado estaré para enfrentarlos, porque ya no son esa “nada” oscura, amenazante e indefinida con alcances infinitos, como la que describía Michael Ende en “La historia interminable”.
Entiendo también que la vida, como el beisbol, no se acaba hasta que se acaba y que, aunque en esta entrada los strikes y las bolas no están a mi favor, siempre, mientras haya vida y temporada hay la esperanza de un nuevo turno al bat, una nueva entrada, un nuevo partido y, la verdad, es que, con todo y todo, veo que el partido vale la pena y tiene todavía muchas cosas que quiero vivir y experimentar.
Una de ellas, de las más importantes, es la de estar y continuar estando en comunicación con ustedes, ya sea a través de esta, su pobre columna que hoy tiene a Jorge Urbano y a cuatro más 205 lectores (o sea 209 y Jorge), en la lista de distribución por whatsapp, que sigue abierta para quien quiera unirse con solo enviar un mensaje a mi página www.angeldehesac.com.
O quizá se aparezcan en alguno de los otros espacios que voy a crear en redes, podcasts y cualquier foro que quiera recibirme, porque creo… no, no creo, estoy seguro, de que lo que tengo que decir, escribir y compartir vale la pena ser escuchado y puede ayudar a otros a vivir mejor y más felices.
Estoy seguro de que compartir mis experiencias y palabras es el propósito para el cual estoy en este mundo y me darán lo que necesito para vivir bien, feliz y pleno, con todo lo que eso implica en términos físicos, materiales y emocionales, porque YO soy suficiente y más.
Lo bueno de sentir que llego al fondo y reconocerlo es que, inmediatamente, me doy la oportunidad de tener el gusto y placer de salir de ahí y, aunque todavía no tengo muy claro cómo le voy a hacer, estoy seguro de que, cuando lo haga, no si lo hago, CUANDO lo haga, voy a sentirme más fuerte, porque habré vencido los límites que hoy, todavía, veo como insalvables, pero a los que ya les puse tamaño, peso y realidad.
Ya no tengo miedo ni vergüenza de hablar de mis errores y de pedir ayuda cuando haga falta para resolverlos de la manera menos dolorosa y complicada posible y no al revés.
Me di cuenta de que mi responsabilidad no es la de castigarme, sino la de quererme y cuidarme, manteniendo las tristezas y el dolor en el mínimo posible porque sufrir por sufrir no es un mérito, es una estupidez y, como decía mi amigo el español: “gilipolleces las justas ¿vale?”.
Me dejó de interesar si alguien piensa que no soy “un ganador” o que no debo de decir que me equivoco, que me angustio, que soy humano, porque eso asustará o impedirá la confianza de mis posibles clientes, socios o empleadores.
Ya hay demasiados “ganadores” infelices preocupándose por lo que piensan los demás y faltamos personas ocupándonos de ser felices sin requerir validación de una sociedad que, por lo pronto, no está muy orientada para cooperar para conseguir dicho objetivo.
Agradezco profundamente a quienes están, estuvieron y estarán conmigo y, sí, me agradezco a mí por no renunciar a ser quien soy ni tampoco a estar en este mundo, no por compromiso sino por gusto.
Espero que los Reyes Magos les hayan traído algo tan valioso como a mí y les mando un abrazo cariñoso, el cual, en este tiempo de frío no es poca cosa.
1 comentario
Angel, en este juego de vida, recuerda que los innings son incontables.
Deseo que pronto te toque empujar carreras en una «caja llena» y logres múltiples vitores y aplausos, de ti mismo… Para ti mismo.
Un fuerte abrazo desde ésta helada🥶🥶🥶 frontera de Agua Prieta, Sonora.
Smile, make them Wonder what you’re smiling about☺️🤗❤️🙏🏻