Se me hizo fácil: de cerdos luchadores

Se me hizo fácil

31 de enero de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

De cerdos luchadores

Pasamos de la “cuesta de enero” al “mes del amor”, con el “año de la serpiente de madera” en medio y, a pesar de que es viernes y es cosa de llevársela leve, acá su columnista favorito está con ganas de reflexionar.

George Bernard Shaw, gran dramaturgo irlandés, decía: “nunca luches con un cerdo en el lodo, ambos quedarán sucios, solo que al cerdo le gustará”.

Desde hace ya varios años, los cochinos andan sueltos y, poco a poco, nos han convencido de que es normal y deseable vivir en el lodo: divididos, “llenosdiodio” y con la ira a flor de red social.

Esto es lo que nos hace pensar, por ejemplo, que, en la cuestión de la inseguridad solo podemos escoger entre el apático cieno de la 4T o el inmundo estiércol del “EmperaTrump”

A fuerza de chacualear en la inmundicia, nos hundimos lentamente en el fango y permitimos que la ira y el odio nos carcoman el corazón, la mente y la capacidad de ser felices, para delicia y empoderamiento de los cuinos.

Además de demostrar mi dominio de los sinónimos de las palabras “cerdo” y “lodo”, lo que quiero dejar patente hoy es mi total rechazo a VIVIR enojado, odiando y sin la capacidad de perdonar.

Que conste que mi perdón no implica necesariamente el olvido ni la reconciliación forzosa, sino el respeto y la disposición a coexistir, a veces de cerca y a veces de lejos,

Sé que proclamar y eternizar la ira puede resultar por demás rentable para obtener la aprobación, la impunidad, una curul o hasta la presidencia de un país.

Para mí, igual que para el Divo de Juárez: “No vale la pena”.

Me comprometo conmigo mismo a priorizar siempre la búsqueda de motivos para estar contento sobre la de razones para estar enojado.

No soy, ni seré un optimista ingenuo, ni un pesimista activo como se consideraba mi padre, prefiero no etiquetarme en uno u otro bando.

Me reservo, sí, el derecho a enojarme y manifiesto mi voluntad de expresar dicho enojo de manera constructiva, además de mi propósito de no dedicarle más tiempo y energía que la necesaria para, después, dejarlo ir.

Prefiero comprometer mi alma únicamente con la interminable y gozosa búsqueda de la felicidad, la cual, forzosamente transita a veces por momentos tristes, dolorosos o enojados.

Cuando llegan, me pregunto: “esto qué siento ¿de dónde viene y para qué me sirve?”

La respuesta, casi siempre, no es inmediata, pero, la convicción de que el momento desagradable por el que paso tiene un propósito me es infinitamente más útil que la victimización interminable y estéril.

Como dice Niurka: ésta es “mi veldá”, si a alguien le sirve, me da mucho gusto y si alguien piensa que debo dejar de inhalar el enjuague bucal por las mañanas y que si no la controlo no la consuma, también.

Sin agredir, sin ofender y con respeto, deseo y trabajaré para que cada vez más personas tengan la voluntad y los recursos para salir del lodo como y cuando quieran y puedan, que para eso somos libres.

Ah y hoy toca.

Y los tamales el domingo.

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Ya comencé con las entrevistas para los que se han inscrito al taller de escritura, se va a poner, como dijo Derbez: “de peluches”, es en línea, es una vez a la semana, empezamos el 17 de febrero y hay lugares.

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