Se me hizo fácil
24 de enero de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
A los que leyeron mi columna del viernes pasado, recordarán que les prometí retomar el infomercial de mi taller de escritura básica.
Gracias a todos los y las que se han interesado, espero que se animen y me permitan compartirles lo que yo he aprendido en estos meses de convivencia íntima con las letras.
Les dejo la presentación del curso y el enlace a la información de fechas, costos y requisitos
No es por nada, pero me quedó mona la presentación, me gustaría que se dieran tiempo para leerla y si piensan que, como dijo el ladrón: “esto no es lo mío”, me pueden hacer el favor de compartirlo en sus redes o donde ustedes gusten.
Ya después de leerlo y/o compartirlo, con la satisfacción del deber cumplido, no se les olvide que…
Hoy toca
La Letra con Amor Sale
Coaching de escritura para tu alma, tu mente y tu cuerpo con Ángel Dehesa Christlieb.
Según Mickey Hart, baterista de los Grateful Dead, estudioso de las percusiones y los ritmos de la vida, todos los instrumentos musicales tienen dos voces, las cuales son distintas, pero complementarias.
La primera es la más fácil de escuchar, es la que mi instrumento adquiere cuando empiezo a dominar sus aspectos técnicos: cómo sostener la baqueta, cómo racionar el aire en una boquilla o cómo utilizar las manos en las cuerdas.
La segunda es la voz secreta.
Para poder adquirirla y compartirla es necesario tiempo, disciplina y dedicación, practicar regularmente, que mi mente, manos y corazón se vuelvan uno con el instrumento y llegar a entender que el camino es el destino.
Una vez armado con la confianza que eso me da, me permito soltar el control y la magia de la creación fluye.
Me doy cuenta de que la voz secreta no viene únicamente del instrumento, sino de mí mismo, de mi interior y de que, a través del proceso constante, disciplinado y dedicado, he aprendido a escucharla y a expresarla, así como dicen Miguel Bosé y Ximena Sariñana: “cashi shin querer”.
“Oye, pero a mí no me interesa aprender a tocar un instrumento musical, yo lo que quiero es escribir bien”, me dirá mi lector y posible cliente.
¿Qué crees?
El proceso es el mismo.
La escritura es uno de los primeros instrumentos de comunicación que aprendemos a usar y se puede hacer música con ella, solo que, casi siempre, la aprendemos por encimita, de una manera puramente mecánica y pragmática.
Nos quedamos únicamente en la primera etapa, nuestros profesores se dan por bien servidos con eso y, por las prisas de pasar a otras disciplinas más “útiles”, no recibimos el estímulo necesario para continuar explorando la escritura más allá de su función más primaria (que no es cosa menor), la de comunicar ideas, sentimientos o necesidades hacia el exterior.
No aprendemos a buscar la voz secreta de las letras, que también es la nuestra, a escribir para comunicarnos desde y hacia nosotros mismos.
Recuerdas aquel dicho de “la letra con sangre entra…” pues sí y con sangre, sudor y lágrimas nos enseñaron a agrupar letras en un cuaderno, de manera que otras personas las pudieran entender y calificar y, por ello, la escritura se convirtió en un proceso doloroso, árido y cuya única finalidad tangible era la aprobación de otras personas.
Se les olvidó la segunda parte, la cual nos dice que “la letra con amor sale…”.
Esta omisión convierte a la escritura en barrera en lugar de camino, porque la única motivación para escribir proviene de estímulos ajenos a nosotros o, como dicen los psicólogos, de una motivación extrínseca.
Las ganas de hacer lo que hacemos impulsados por una motivación extrínseca duran lo que dura el estímulo externo y ajeno a nosotros y, por lo tanto, es muy difícil mantenernos haciéndolo durante mucho tiempo, además de que no es “de corazón”, no “nos nace”, como decían las abuelitas.
Cambiar nuestro pensamiento y concebir a la escritura no como una obligación, ni como una exodoncia sin anestesia, sino como un goce, una terapia, una llave hacia la paz es posible.
Yo lo hice y quiero ayudarte a que tú lo hagas.
Hay que abrir los ojos y el alma a los estímulos de la vida, leer y, sobre todo, escribir, escribir, escribir y, ya que acabes, escribes un poco más.
Vas a requerir una inversión de tiempo, disciplina, constancia y, sí, una lanita, porque al profe le gusta comer tres veces al día.
Mi trabajo y mi gusto es ayudarte a que esa inversión y ese proceso sean gozosos y fructíferos.
Habrás de encontrar, como me pasó a mí, una motivación que nazca desde tu interior, una “voz” interna que te motive a dar esos primeros pasos, que son los más trabajosos y, eventualmente, casi sin darte cuenta, las letras comenzarán a fluir y, además de escribir con gusto o, más bien, gracias a ello, aprenderás a y disfrutarás de “escribir bien”.
Y cuando haces algo que disfrutas, lo haces con gusto y, por consecuencia, lo haces mejor.
No importa si tu objetivo es escribir un diario, una carta a tu jefe pidiendo vacaciones o un discurso para conmover a las masas, tu voz interna te ayudará siempre.
La buena noticia es que esa “voz” está en ti y en mí, siempre ha estado, solo que, a veces, la silenciamos, la menospreciamos, o no nos damos el tiempo para escucharla por diversos motivos y/o creencias, los cuales podemos reconocer, explorar, desechar o encauzar de manera que sean un trampolín y no un grillete.
Y la mejor noticia es que, si estás leyendo esto y tienes ganas de que todo lo que lees se cumpla en ti, como se cumplió en mí, estaré encantado de ayudarte a dar esos primeros pasos, encaminarte por la ruta conveniente para ti y crecer juntos, aprendiendo uno del otro, en el proceso gozoso que comienza con la convicción de que:
La letra con amor sale…
Aquí les dejo el enlace directo a la información técnica, requisitos y costos.
https://angeldehesac.com/index.php/la-letra-con-amor-sale/
Cualquier duda, entren directo al enlace y mándenme un mensaje con el botón de whatsapp, yo mismo les respondo y estaré encantado de saber de ustedes.
Un abrazo y mucho cariño
Ángel Dehesa Christlieb.