Se me hizo fácil

Se me hizo fácil

14 de febrero de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Gracias quiero dar, como decía Borges.

El agradecimiento es la forma más clara y efectiva de comenzar y mantener el amor, en cualquiera de sus manifestaciones.

Gracias a cada uno de ustedes, que cada día se toman el tiempo para leer lo que sale de mi mente, mi corazón y mis dedos.

Gracias a cada uno de los que, por una u otra razón, han aparecido en esta columna, porque le dan forma a mis letras y han sido, son y serán parte de mi vida y todos le han aportado algo para bien, para mal o para regular.

Gracias a mis padres, a mis hermanos y a mi familia, la de sangre y la elegida, por estar ahí siempre, sin dejarme caer, incluso cuando soy yo el que se tira, por reírse de mis tragedias y, al hacerlo, transformarlas en oportunidades, por darme la oportunidad de levantarnos juntos y de dar y recibir cariño y amor, en un generoso círculo que honra y ennoblece a todos los que lo formamos.

Gracias a las amorosas coincidencias, a los amigos que, como sangre a la herida, acuden y me permiten acudir cada vez que hay necesidad de ello o, incluso, cuando no la hay, nomás por el puro pinche gusto de ser y de estar.

Gracias a los que se han ido, ya sea por voluntad propia o por solicitud expresa, porque me dieron la oportunidad de aprender cosas de mí, las cuales pudieron no gustarme al principio, pero, una vez que me hice responsable de ellas y me decidí a cambiarlas, mi vida mejoró muchísimo.

Gracias a los que me han maltratado y herido porque me enseñaron que mis límites no eran los que yo creía y me convencieron de que siempre el perdón es mejor opción que el rencor.

Gracias y disculpas a los que yo he lastimado, con o sin intención, porque me han mostrado la oscuridad en mí, espero que me perdonen y que de algo hayan servido mis injustificables errores y/o momentos de bajeza, envidia o mezquindad para mejorar sus propias vidas… lo siento.

Gracias a mis maestros, voluntarios e involuntarios, en cada una de las disciplinas en las que yo he decidido incursionar, por su paciencia y dedicación a desasnarme y a ayudarme no a ser “la mejor versión de mí”, porque esa no terminará de construirse nunca, pero sí a tener la convicción y la voluntad para trabajar en mí cada día.

Gracias al amor, forjado hoy en el fuego y la solidaridad, que se anida y se afinca en mi corazón y me hace descubrir y explotar aspectos de mí que antes no conocía o me daba miedo reconocer prefiriendo mantenerme en la sombra, por miedo a que la luz me expusiera, me exigiera y yo no pudiera responder.

Gracias a ti, que lees esto y, si me regalas una sonrisa mientras lo haces, te lo agradeceré aún más.

Y gracias a que hoy es viernes… porque…

Hoy requetetoca.

Si te gusta esta agradecida columna y quieres recibirla en tu celular cada día, sin costo o quieres entrar a mi taller de escritura entra al www.angeldehesac.com y mándame un mensaje, te lo agradeceré muchísimo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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