Se me hizo fácil
13 de marzo de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
El teléfono rojo
La escena comienza en la madrugada del miércoles 12 de marzo.
El canciller Juan Ramón de la Fuente, con su pijama de Pumas, regalo de cuando era Rector de la UNAM, duerme en su cama, le cruza el pecho una “banda presidencial”, tejida en punto de cruz, que le hizo una tía para consolarlo cuando, a pesar de toda la promoción que se hizo, no la armó para llegar a la silla.
Todo está en silencio.
Suena el teléfono rojo.
El canciller se frota los ojos, se limpia las lagañas, se mira al espejo (no puede dejar de hacerlo, porque pues, el que es guapo, es guapo) y contesta la línea directa a Palacio Nacional.
“Juan Ramóoooooon”, le grita la presidenta, “vente que te voy a dictar una carta (que a mí ya me dictaron), porque Cart Weiland, ese gringo irrespetuoso, funcionario del gobierno de Trump, quien me respeta tanto y con quien me llevo tan bien (con Trump, no con Weiland), se atrevió a criticar nuestra ‘espontánea’ y nada costosa ‘celebración’ en el Zócalo y, además, frente a las Naciones Unidas”
“Oiga jefa”, dice de la Fuente, “pero, que no sería mejor ocuparnos, no sé, del rancho que encontraron en Jalisco y todas las fosas clandestinas que están apareciendo, o del desabasto de medicinas, por ejemplo, digo, yo soy médico y darles 6400 pesos bimestrales a las familias de niños con cáncer y todavía salir a presumirlo, pues… sí es un poco no tener madre ¿sabe?”
“Digo, además, pues, no me lo tome a mal, pero, pues, si uno junta 350 mil personas en una plaza pública para ‘mostrar músculo’ ante el país vecino ¿no es un poco ponerse de pechito para que la gente del país vecino, o la de todo el mundo pues… opine?”
“Ay Juan Ramón, como se ve que te pasaste todo el primer sexenio de la transformación en Nueva York, o sea, sí queremos que opinen, pero, antes de opinar, nos tienen que preguntar a nosotros su opinión, para que nosotros se las digamos, porque, además, de México, solo podemos opinar los mexicanos… se sabe”.
“Ah, muy bien. Oiga, doctora, pero pues, ¿qué no, con todo y lo que nos costaron los ‘acarre…” perdón, los ‘espontáneos patriotas’ que vinieron a la Plaza de la Constitución el domingo, de los cuales, además, murieron 19 cuando iban de regreso a su casa en Oaxaca, de todos modos, Trump nos va a poner otros aranceles al aluminio y al acero hoy miércoles?”
“Pues sí, pero, por eso, con más razón nos urge hacernos los ofendidos, gritar y vociferar por algo inconsecuente, como si de veras pudiéramos prohibirle a alguien, que ni le responde a nuestro gobierno, que opine sobre un evento público.”
“Si no lo hacemos así, el ‘pueblo’ y los otros mexicanos que no son ‘pueblo’ porque solo los que me aplauden cuentan, se van a dar ‘color’ de que, a pesar de toda la faramalla del domingo, realmente nos están dejando como al emperador del traje nuevo… encuerados”
“Acuérdate de que, con la cuarta transformación, no gobernamos con resultados, sino con encuestas, el chiste no son los resultados, sino no vernos mal mientras no los conseguimos”
“Así que ya, vístete y vente para acá”
“Sheinbaum out”
Cuelga el teléfono.
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1 comentario
Como siempre, leerte me lleva a imaginarme tal cual la escena.
Gracias y seguimos luchando por un Mejor México