Se me hizo fácil: con que poco pinole

Se me hizo fácil

26 de marzo de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Con qué poco pinole…

Para Virulo y Andreas Zanetti… mis humorólogos de cabecera.

Hoy en la mañana recibí un mensaje de una amiga, cuyo nombre quedará oculto bajo el apelativo de la “Acapulqueen”, quien me dijo: “será lo que sea, pero Harfuch está bien bueno y, si llega a mi casa con las esposas y una orden de cateo, yo aflojo el cuerpo y le digo ‘cumpla con su deber’”.

Reflexioné sobre la poca cantidad de pinole con la que algunos(as) se ahogan, aunque después recordé a otro amiguito quien, después de haberse empinado una botella completa de Anís del Mico, me confesó que el baile del Jaguar de Layda “La sustancia” Sansores le despertaba sentimientos pecaminosos.

Como dice el buen libro “de todo hay en la viña del señor”.

Celebro que así sea, celebro que haya quien no esté de acuerdo conmigo, me regocija saber que hay quien a quien mis ideas no le parecen las correctas y que, seguramente, en algún lugar cercano habrá quien encuentre mis escritos francamente aborrecibles y, además, le va al América.

#PorSiEstabanConElPendiente

Un mundo sin diversidad es un mundo sin vida y, para mí, la manifestación más noble y genial de la diversidad es el humor.

Me alarma que, desde hace varios años, la tónica entre nuestros gobernantes (domésticos y foráneos) sea vivir enojados, ofendidos, buscando pelea y, si no la encuentran, se la inventan (quiero Groenlandia), porque la cosa es estar de malas, meter miedo y reír lo menos posible.

Los adictos al régimen en turno se han dedicado a “golpetear” (ah, cómo les gusta la palabrita) y a desacreditar sistemáticamente nuestro derecho a la chunga, a la chacota, a la mofa y al cachondeo.

Pero, como le dijo la mamá a sus hijos que iban a comerse una mandarina con cáscara: “se la…”.

Aquí seguimos y seguiremos, riéndonos de ellos y de nosotros.

Me rehúso visceral y sistemáticamente a vivir como ellos, enojado siempre y usando el “humor” solo para denostar, dividir y ofender CON INTENCIÓN a quienes ellos consideran (o a quien les indican que es) “el adversario”.

Eso no es humor.

Me niego a someterme a la tiranía ideológica en la que se manejan, la cual solo les permite utilizar “chistes” previamente aprobados por los dioses de su Olimpo Charro, lo cual explica que, después de seis años y fracción, sigan con la “vitacilina” y el “ardor” como únicos recursos para decirnos “lero, lero qué bien estamos” aunque la realidad los desmienta.

Ya no es nomás lo malo, sino lo gastado.

No pienso recular ante los nuevos inquisidores, quienes me dicen que solo SUS ideas, políticas, religiosas o de cualquier índole, son absolutas, intocables y tomarlas a risa es merecedor, mínimo, de treinta latigazos en la plaza pública y posterior castración con el sacapuntas eléctrico o, de no haber corriente, con el pelapapas.

Con qué poco pinole se ahogan.

En una de esas, no lo sé porque no me lo han ofrecido, yo podría comprometer mi ya bastante mermada honra, mi sobrevaluada “dignidad”, mi vacilador y peludo cuerpecito y otras muchas cosas por un puesto (de mercado), por una lana (bueno, por un CHORRO de lana) o por un cachito de poder.

Mi libertad para reírme cuando, con y de quien quiera, asumiendo, como dice mi TODAVÍA hermano Eliseo Reyna, que “QUIEN SE SUBE SE PASEA”, ésa no la cambio por nada.

¿Ustedes?

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