Diario de un hombre fácil

Diario de un Hombre Fácil

17 de abril de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Hola…

Creo que hace mucho que no te llamo por ese, tu nombre.

Siempre uso (usaba) algún apodo o “halago” y hoy, a raíz de la discusión que tuvimos, me doy cuenta de muchas cosas.

El comunicarme con las mujeres desde el corazón y sin barreras me resulta difícil, incluso con aquellas con las que tengo una relación de amistad, cariño y respeto, como lo es contigo.

Quizá es por una necesidad de “caer bien”, o por sentir que no ofrezco “lo suficiente” o quizás es porque (y esto me hace sentido y me alarma) en mí habita ese instinto mal entendido y arcaico, reforzado por comportamientos aprendidos, incluso de personajes tan cercanos como lo fue mi padre, del “todas mías” o el mal llamado “macho alfa” que me impulsa a pensar que la manera de validarme a mí mismo es estableciendo una “propiedad” o “dominio” sobre las mujeres con las que me relaciono.

Debido a los tiempos que corren ya no puedo manifestar este impulso o comportamiento con un garrotazo y llevándome a la mujer de los pelos a la cueva, pero el hecho de sentirme con autoridad y libertad de hacer comentarios sobre tu cuerpo o de decir cosas que te incomoden, todo disfrazado de aparente “galantería” o “piropo”, obedece al mismo principio y es, incluso, más cobarde y nocivo, porque se esconde tras una mentira y te pone a ti (y a las mujeres en general) como “la mala del cuento” cuando expresas tu incomodidad y desacuerdo.

El portarme así contigo o con cualquier mujer, de manera habitual y casi inconsciente, me prende focos rojos y me impulsa a ponerme un alto, porque actuar así me daña y aleja de mí a quien no quiero lejos.

Aunque uso las palabras “instinto” y “comportamiento aprendido”, soy consciente de que la responsabilidad de manifestar este instinto y/o ejercer este comportamiento es mía y solo mía, lo cual celebro porque también tengo entonces la opción de NO ejercerlo, de NO manifestarlo, misma que elijo desde ya, no por ti, por mí, porque ya no me gusta la persona que soy cuando lo ejerzo.

Implica, sí, el reaprender a comunicarme con las mujeres desde una perspectiva más honesta y abierta, sin buscar establecer “dominios” o “ascendencias” abiertamente hostiles o cobardemente pasivo agresivas.

Puede que no sea tan fácil, pero sí estoy seguro de que será más gratificante, útil y, sobre todo, liberador.

Dicen que la semana santa es para renacer, para dejar lo superfluo, lo que ya no sirve, lo que nos daña.

Yo elijo dejar eso hoy y te agradezco la parte que has tenido en ello.

Gracias a ti por tu claridad, tu entereza y tu amistad, la cual quiero merecer, cultivar y conservar durante toda la vida o, al menos, mientras a ambos nos sea grata y útil.

Te quiere

Ángel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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