Se me hizo fácil
15 de mayo de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Hubo un momento en mi vida en el cual creí que, con estudio, disciplina y, por supuesto, los maestros apropiados algún día podría saberlo todo.
El estudio y la disciplina han sido intermitentes, porque soy, como decía mi abuela… “dispersito”, pero los maestros apropiados, por fortuna, han estado siempre presentes.
Aprendí es que el buscar “saberlo todo” no solo es una tarea imposible, sino contraproducente.
Hoy veo en el poder a personas que creen saberlo todo.
Prefieren ejercer esa pereza mental que algunos llaman “ideología”, otros “religión”, “tradición” o “dogma”, lo cual se resume, básicamente, en tener una respuesta para todo, enlatada en un libro, un manifiesto, las palabras de un “amado líder” o un “iluminado profeta”.
Resulta tentador, no lo niego, escuchar a quienes me dicen “no te preocupes en pensar, deja que yo te diga lo que es bueno y malo, dime qué quieres escuchar y lo gritaré en una tribuna o te lo diré al oído mientras te doy un ‘apoyo’ o ‘programa social’ que pagué con tu dinero a cambio de tu libertad.”
Los dogmas, por naturaleza, no se equivocan y si la necia realidad, en un atrevimiento sin precedentes, decide llevarles la contraria, entonces la realidad está mal y tiene que ajustarse a mí.
Si no lo hace, hay que buscar culpables, nunca admitir el error.
Prefiero asumirme como un ser imperfecto, regido, eso sí, por una serie de valores que, gracias a los muchos maestros que la vida ha puesto en mi camino, considero reales y valiosos por experiencia propia.
Los más importantes: el aprendizaje nunca cesa, todo en mi vida es pasajero, lo agradable y lo desagradable, y tengo la responsabilidad y la facultad de cambiar lo que no me sirve y de agradecer lo que sí.
Feliz Día del Maestro
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