Se me hizo fácil
27 de mayo de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Varias personas que han visto mis escritos y que, aparentemente, son sagaces, perceptivas y saben leer entre líneas, me dicen que “se me nota que no estoy de acuerdo con la reforma al poder judicial.”
Y yo que pensaba que lo estaba disimulando tan bien.
Me sentí como villano de Scooby Doo cuando, al final del capítulo, le quitaban la máscara y decía “y lo habría logrado si ustedes, mocosos, no se hubieran metido en mi camino”.
Sarcasmos y recuerdos aparte, por supuesto que no estoy de acuerdo, por varias razones.
La primera es la cantidad de mentiras, medias verdades e ilegalidades que el régimen ha usado para intentar vendernos lo que es, esencialmente, el berrinche de un autoritario resentido, quien se vende como demócrata, pero nunca ha soportado, ni en lo privado ni en lo público, que alguien le diga que no.
El Poder Judicial en México es perfectible, sí, muy perfectible, pero también los otros dos y muchos de los problemas del primero vienen de la incompetencia de los segundos.
Un juez no puede dictar una sentencia condenatoria, a menos que sea pariente de Dolores Padierna, si no hay una correcta integración de un expediente, o si no se sigue un debido proceso, no importa cuántos twits ponga el o la presidenta o cuántas mentiras diga en su mañanera.
El “voto popular” o la “voluntad del pueblo” no es la solución para todo, máxime cuando hablamos de funcionarios con un gran requerimiento técnico, los cuales, por definición, no tienen por qué ser “populares”, sino imparciales.
Como dijo el capitán del submarino: en resumen: un juez, magistrado o ministro va a fallar a favor de uno y en contra de otro. El que salga perdedor no se llevará una muy buena opinión del juez, pero al juez no tiene por qué importarle eso.
Si a eso le aunamos que, en cuanto a obedecer las leyes y reconocer a la autoridad, los mexicanos no somos, especialmente, ejemplo para el mundo, el llenar el poder judicial con personas más interesadas en “quedar bien” para mantener su chamba y servir a un régimen o en llenarse de dinero, que por cualquier otra cosa es receta infalible para la corrupción.
Ya del mamarracho de elecciones que “prepararon”, de la mayoría falsa que se fabricaron en las cámaras (la legalidad de este país se gesta desde la ilegalidad), de la forma en que dejaron sin trabajo a muchos buenos funcionarios (y muchos malos) en aras de imponer los dictados de su Mesías, de la impresentable lacaya que ocupa la dirección del INE, de la pusilánime, estridente e inútil oposición que nos cargamos y de las fichitas de candidatos (los que conocemos, ya no hablemos de los “trapitos” de los que no) y de que estaríamos votando sin saber a quiénes estamos contratando para pagarles y para hacerse responsables de nuestra seguridad y de impartir justicia…
Pues no, no estoy de acuerdo.
¿Y tú?
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4 comentarios
No vivo en México, (aunque sigo siendo Mexicana) pero leo, escucho y veo que es una FARSA., como dices nada mas para darle gusto a ese hombre resentido y ladrón y por supuesto que (no puedo votar) no lo haría, salydos Angel.
No estoy de acuerdo
No estoy de acuerdo
No estoy de acuerdo
No estoy de acuerdo
No estoy de acuerdo
Así como cuando en la primaria me hacían repetir alguna frase
Que quede claro
NO ESTOY DE ACUERDO ni con esto ni con nada de lo que está haciendo este Gobierno
No estoy de acuerdo ……..
Totalmente de acuerdo contigo. Y te viste moderado.