Se me hizo fácil
11 de junio de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Los demonios andan sueltos en la ciudad de Los Ángeles.
No soy experto en geopolítica, no pretendo saber cómo funciona el cerebro de Donald Trump, o el de los que votaron por él, pero tampoco era impredecible que pasara lo que hoy está pasando.
Nunca ocultó sus intenciones, además, sabe muy bien cómo explotar las bajas y contradictorias pasiones de un país que construyó su grandeza (o lo que sea) a base de recibir a personas de todo el mundo las cuales, en su mayoría, la pasaron mal cuando llegaron a la tierra de los libres y al hogar de los valientes.
No vamos a poder hacer mucho para detener lo que está ocurriendo, aunque, si hubiera voluntad, se podrían hacer cosas de este lado de la frontera, repito, si hubiera voluntad.
Los norteamericanos tienen todo el derecho, como lo tenemos y ejercimos nosotros, a elegir presidente a cualquier loco que les diga lo que quieren escuchar.
Que después, como nos pasó a nosotros, se les salga de las manos el chivo loco que liberaron en la cristalería más grande del mundo, el cual no se detendrá ante nada para consolidar su “proyecto” y su “ideología”, no nos debería de parecer tan raro.
Acá y allá se acusa y descalifica a los “adversarios” y se culpa a cualquiera de lo que sea, con tal de no hacerse responsable de los errores e ilegalidades.
En México fabricamos mayorías en el congreso y desmantelamos la separación de poderes, allá utilizan al ejército para arrestar y deportar migrantes y, en ambos lados de la frontera, se argumenta que todo es por la “voluntad del pueblo”.
Hoy nos indigna ver el trato que los norteamericanos les dan a nuestros compatriotas y a los migrantes de otras nacionalidades, pero nos hacemos como el tío Lolo cuando tenemos que responder por el trato que reciben esos mismos migrantes en cuanto pisan suelo mexicano (¿se acuerdan del incendio de la estación migratoria en Ciudad Juárez?), además de que se nos olvida que el humanista AMLO y su sucesora, tan partidarios de Bolívar y de la “patria grande”, accedieron a desplegar a la Guardia Nacional para hacerle el trabajo sucio a Trump.
¿Qué espera Claudia Sheinbaum para deshacer esos acuerdos?
¿No sería mejor que, sin dejar de atender lo urgente, que es auxiliar a los compatriotas en Estados Unidos, la presidenta todopoderosa con sus mayorías hechizas, ungida por el pueblo que la hace infalible y quien siempre transita en el lado correcto de la historia se ocupara también de lo importante y, por lo menos, sentara las bases para que nuestra gente (de México y Latinoamérica) ya no tenga que ir a rifarse allá la vida porque aquí la tiene perdida?
¿O mejor seguimos vociferando por la paja en el ojo ajeno y de la viga en el propio no hablamos?
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1 comentario
Buen día Angel.
No te conozco en persona, pero te conozco desde que no hablabas.
Ya sabes quién te describió.
Margarita y su medio hermano fueron parte de mi formación en muchos sentidos.
Éxitos y mucho trabajo!!!
Dr. Carlos Bazan Pérez.