Se me hizo fácil 25 de junio de 2025

Se me hizo fácil

25 de junio de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Doña Claudia, no quiero ser de esos que dice “se lo dije”, pero, cuando comenzó su sexenio, yo le aconsejé, desde mi asiento de gayola como ciudadano de a pie, que mejor quitara las mañaneras de la agenda.

Seguramente alguno de sus asesores, que envidia mi hermosura, le ocultó mi columna para que siguiera haciéndolas, exponiéndola a usted todos los días a las andanadas de esos pérfidos periodistas, gacetilleros, esbirros de “la derecha”, pagados con el oro de Moscú, el platino de la CIA y el cobre de Alito Moreno.

Para mentir con soltura cada mañana y reírse en la cara de todo un país que se está cayendo a pedazos, como tan bien lo hacía su predecesor, se requiere de tres cosas que usted no tiene: capacidad de improvisación, gracia frente al micrófono y, la más importante, conciencia de teflón para que todo se le “resbale”.

Andrés Manuel no es ni santo, ni es de mi devoción (lo cual lo debe tener muy preocupado, por eso no sale), pero, realmente tenía eso que los españoles (que sí se le pusieron al brinco a Trump, no como otras) llaman “caradura” y aquí en México conocemos como “gónadas con tinte añil”.

AMLO logró algo que muchos queremos y no obtenemos, que le valgan tres medidas de cuerda de brincar lo que otros piensen de él, lo cual no es tan difícil si uno considera que, digan lo que digan de su persona o acerca de la verdad de sus postulados, él y los suyos se están forrando de lana y, al parecer, seguirán en el poder, directa o indirectamente, a mediano y largo plazo.

AMLO podía salir, con la mano en los añiles, a decir “ahí están las masacres”, reírse muy orondo y, tres años después, reconocer que su sexenio fue el más violento de la historia y, de todos modos, seguirse riendo.

Doña Claudia, usted todavía no alcanza ese grado supremo de lo que los lamas tibetanos llaman “cinismo zen”, carencia que, si lo reflexionamos bien, no es algo necesariamente malo en una mandataria, ni en un ser humano.

El problema es que, mientras usted siga saliendo cada mañana, por más manual de reglas que quiera (im)ponerles a esos igualados tinterillos que, imagínese, pretenden informar lo que usted no quiere que se sepa o preguntarle lo que usted no puede, o no quiere contestar, se expone a comenzar el día con un entripado, lo cual le va a arrugar el cutis, fruncir el ceño y dejarle el presidencial hígado como si lo hubieran usado para bailar La Bamba: pisoteado y hecho moño.

Hágame caso, póngasele firme a su patriarca y suspenda las mañaneras, así todos podemos dormir hasta más tarde, usted le da descanso a su bilis y tiene más tiempo de trabajar para lo que se le paga que, a lo mejor nadie se lo ha dicho, pero no es salir en la tele.

La dejo con esa frase que Alejandro Aura le dijo alguna vez a mi papá…

“Si no quieres que te pisen, no te pares a bailar”.

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