Se me hizo fácil
4 de septiembre de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
“Si quemamos nuestras alas, volando muy cerca del sol, si el momento de gloria termina antes de comenzar, si el sueño es obtenido, aunque todo se pierda, pagaremos el precio, pero no mediremos el costo”- Rush, Neil Peart.
El querido Javier Basavilvazo, “Bubu” para los cuates recordó en su muro de Facebook que ayer, 3 de septiembre, se cumplen 34 años del lanzamiento de “Roll the Bones”, el decimocuarto (no catorceavo) disco de estudio de Rush, el “power trio” por excelencia del rock progresivo cuyo baterista y letrista Neil Peart es uno de mis escritores favoritos.
Gracias por el “un día como hoy en la historia de la música”, dirán mis lectores, ávidos de que acá su pelón de oro (yo no soy ni Charro ni negro) aborde los candentes temas nacionales y mundiales, tales como la marina estadounidense constituyéndose en policía de los mares, lo cual me eriza los pelos del sobaco (no tengo otros).
Aunque el barco hundido transportara droga (lo cual es muy posible) solo tenemos la palabra de Trump y demás cómplices como garantía.
El barco estaba en aguas internacionales, con lo cual Trumpote y Trumpito (Marco Rubio), nos avisan que, si a ellos se les da la gana, van a hundir, derribar o destruir lo que ellos consideren, no importa dónde se encuentre y, básicamente, que le hagamos como queramos, cosa que solo a los tontos puede parecerles bien.
Como dijo el blanqueador, vamos aclarando las cosas: Maduro es un impresentable, dictador y asesino, pero los del norte no lo son menos.
“El universo de las opciones degradadas”.
Es lo que vivimos hoy que tenemos que escoger entre Alito y Noroña, entre un gobierno de “izquierda” mentirosa y una oposición guanga, sometida por sus propias incongruencias y su larga cola que le pisen, además de una falta absoluta de sensibilidad, de autocrítica y de voluntad para soltar la migajita de poder a la que se aferran como la ardilla Scrat (Era del hielo) a su bellota.
Me alarma que muchos de mis compatriotas celebran que alguien como Marco Rubio venga a ponernos estrellita, porque, según ellos, “pone en su lugar” al gobierno de Claudia Sheinbaum, como si al actual gobierno de Estados Unidos le interesáramos para otra cosa que no sea hacerles el trabajo sucio o usarnos como escudo humano para asegurarles la frontera o detener a los cárteles los cuales, por otro lado, ya no nomás andan por la sierra, sino que tienen curul, se llaman como el primer hombre y nadie les pone un dedo encima.
Nunca admitirán en la White House que los mayores consumidores de la droga son ellos y mucho tiene que ver con su modelo de país y de sociedad, donde puedes comprar un arma automática en el súper, pero no tener acceso gratuito a la salud.
Un modelo que no están dispuestos a cambiar, porque siempre es más fácil y más rentable, políticamente hablando, culpar al vecino que arreglar la casa de uno.
“Ya te llegaron al precio” pensarán aquellos que no saben que, en mis actuales circunstancias, yo no me vendo por dinero, me vendo por un chorro de dinero y a quien yo quiera y, hasta ahorita, nadie, ni los que quiero, ni los que no, me han ofrecido nada.
Tampoco defiendo al gobierno actual y ahí están mis opiniones y mi reputación en la línea para que la hagan pedazos, pero tampoco nací ayer y sí me tocó ver cómo han quedado todos los países donde los estadounidenses han entrado y casi nunca lo sufren los gobernantes, sino los que están en el camino de las balas.
Hay mucho que arreglar en México, pero la chamba es de nosotros.
Por nuestro propio bien, alcancemos la mayoría de edad y dejemos de buscar a quien le endilgamos las culpas y la responsabilidad de crecer.
¿Y la canción de Rush qué tiene que ver?
Pos nada… la quise poner
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