Se me hizo fácil 2 de octubre de 2025

Se me hizo fácil

2 de octubre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

En Banderilla Veracruz se encuentra el rancho “Los Deseos”, propiedad de la familia de la Rosa Friscione, espacio construido por Orlando, Rosa y sus hijos para, entre otras cosas, recibir a los animales confiscados por PROFEPA, los cuales necesitan ser rehabilitados o, de plano, ya no pueden volver a la naturaleza porque serían rechazados por sus semejantes o no podrían encontrar su comida.

Entre los animales que tenían ahí, había una parvada de gansos, a los cuales había que darles su espacio, porque te correteaban como Layda a Alito si los molestabas.

Entre ellos había un pato que, por haber nacido y crecido entre los gansos, pensaba que también era uno y así se presentaba ante el mundo.

Hoy, que platicaba con mi amiga Michelle, alias la “Budista Punk”, acerca de nuestras respectivas experiencias en temas de relaciones humanas, no pude evitar pensar en el “gansopato”, el cual vivía siendo algo que no era.

Mich (con la cual, como dicen por ahí, se vienen cositas) y un servidor concluimos que el mayor acto de violencia que un ser humano puede cometer en contra de sí mismo es el de negarse, por la razón que sea, a vivir como y a ser lo que es.

En un mundo lleno de correctitos fundamentalistas los cuales buscan, en aras de un sesgado y tramposo sentido de lo que es “aceptable” y lo que no, resulta cada vez más difícil ser humano.

Pésele a quien le pese, la condición humana implica pluralidad y puntos de vista diferentes, gustos distintos, orientaciones diversas.

Mi problema no es la censura exterior, cuyos dientes están más afilados que citatorio del SAT, pero, aunque las funas y los ataques pueden ser muy dañinos, siempre podré silenciar, ignorar o acallar aquello que viene de fuera.

Lo que me duele y me lastima más es la autocensura, el cancelar mis sueños, mis placeres, mis gustos… eso que me hace ser lo que soy, porque alguien me convenció o, más bien, yo me dejé convencer de que el ser yo era incorrecto, indeseable o inaceptable para los estándares de las “buenas costumbres”, la “normalidad” o la “decencia”.

¿En qué momento permití que alguien me convenciera de que yo, por ser yo, soy indigno de ser amado o de que el amarme resultaba un apostolado digno de Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y la Madre Teresa?

¿Por qué razón es que una y otra vez pongo mis necesidades o mis gustos detrás de las de otras personas y por qué permito que esas otras personas reciban y reciban y me pidan que cambie cuando ellas no están dispuestas a hacerlo porque, obviamente, el que está mal soy yo?

Hay personas que quizá nunca lo sepan, yo, por lo menos, me voy haciendo consciente de ello, lo asumo desde la responsabilidad y no desde la culpa y reconozco que es algo que yo mismo puedo mejorar o empeorar, según mis decisiones.

Ya no quiero que me violenten y, sobre todo, ya no quiero violentarme a mí mismo, en el nombre del amor, la normalidad, por miedo a la soledad o por un sentimiento de culpa.

Yo quiero andar como pato, graznar como pato y volar como pato, aunque el mundo me prefiera como ganso.

¿Cuac?

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2 comentarios

  • Victor Palma Bahena dice:

    Perdón pero ahora sí que no entendí.. es ser.. quien eres físicamente .. o imaginariamente ? Porque de. Manera imaginaria .. eres quien. Crees que eres.. hasta que te haces revisar la próstata y ..zaz .. ahí te descubren … Y de manera. Fisica … Eres quien te ves .. aunque te traiciona la mariposa interior ? Perdón . Pero o está confuso o soy muy tonto para tomar indirectas o situaciones ligth……

  • Lupita Rodríguez - Arana Z dice:

    Pienso que es muy importante empezar a dejar que los demás nos presionen para ser lo que ellos piensan que debemos ser y nosotros decidir quiénes somos y quiénes queremos ser sin que tengamos que darles gusto a los demás. Muchas gracias por la reflexión

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