Se me hizo fácil 9 de octubre de 2025

Se me hizo fácil

9 de octubre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Hace muchos, muchos años, mi abuelita Margarita (no dejaba que la llamáramos abuela) y mi tía Margarita, la gastroenteróloga de las estrellas, vivían en la colonia Nápoles, en la calle de Georgia, no recuerdo el número del edificio, ni el del departamento, aunque no eran muchas las escaleras que había que subir para llegar a él.

Mi papá vivía ahí cuando conoció a mi mamá, mi abuelo Ángel murió en ella cinco días antes de que yo naciera y yo pasé ahí muchos de mis primeros días, aprendiendo a caminar, paseando por el parque que continúa estando frente al edificio y, según me cuenta la doctora Dehesa, lo que más me gustaba era salir a ver pasar las revolvedoras.

Cuando se hacía de noche, esperábamos a que mis papás vinieran por mí mientras escuchábamos un disco de 45 revoluciones con una versión abreviada del Peter Pan de Walt Disney.

Fue con ese disco con el que aprendí a decir: “bacalao”, “pirata” y también supe que había “niños perdidos” que no tenían mamá.

Hoy mis abuelos y mi papá ya no están y, cuando paso por la calle de Georgia, solo veo el parque, aunque ya no me espero a ver si pasan revolvedoras y tampoco logro distinguir cuál era el edificio de mi abuelita, aunque estoy seguro que sigue ahí.

Eran, por cierto, tiempos más simples, en los cuales las revolvedoras bastaban para ponerme contento y estaba muy claro que los piratas eran los malos, que Campanita personificaba las temibles iras de una mujer despechada y que para los indios del cuento (los cuales hoy serían funados) era más fácil decir “au” que decir “¿cómo has estau?”

Hoy, los piratas despachan en dependencias de gobierno, se ostentan como “transformadores de la vida pública de México” y solicitan obediencia ciega apoyados en “la voluntad del pueblo”, un “pueblo” al cual solo ellos deciden quién pertenece y, bajo ese pretexto, se permiten ignorarnos cuando les reclamamos sus trapacerías, inconsistencias o delitos.

Gracias a la inseguridad de todo tipo, la cual han permitido y de la cual se han beneficiado con votos, financiamiento, siendo los ganones pescadores de un río que ellos mismos se encargan de mantener revuelto, porque no les conviene que tengamos un momento de calma, mi país está hoy dividido, enojado y con el cuchillo entre los dientes.

A pesar de ello, se atreven a llenarse la boca diciendo que han logrado “hazañas históricas”, por haber creado un programa clientelar como no se veía desde los tiempos de ese PRI al que dicen repudiar, pero del cual salieron la mayoría y cuyos preceptos de subordinación y prostitución de la legalidad siguen a rajatabla, corrigiéndolos y aumentándolos cada día, mientras se victimizan frente a las cámaras diciendo que “sus adversarios” los acechan y quieren impedirles consumar su mesiánica labor.

Si algún adversario tiene MORENA, son ellos mismos, porque “entre ladrones no hay honor” y en un “movimiento” en el cual la única motivación es el poder y el enriquecimiento personal, la única “ideología” los desvaríos de un loco resentido y mentiroso y la única lealtad aquella inspirada por el interés personal y la ambición en su acepción más vil, no puede haber armonía.

La única forma de mantener la calma es tener una pieza de carne para cada uno de los carroñeros con chaleco guinda y, aun así, ninguno de ellos quedará conforme y siempre buscará tener más.

Hoy no solo hay “niños perdidos” sin mamá y sin medicinas, sino madres buscadoras que no encuentran a sus hijos, los cuales mueren reclutados o asesinados por el narco y, a los que quedan, les quitan la posibilidad de superarse desmantelando la educación, a cambio de “conciertos gratis”.

Hoy estamos cada vez más desamparados por una presidenta indiferente, un congreso servil, una autoridad electoral arrasada y un poder judicial de opereta, más preocupado por su indumentaria y cuántos metros cuadrados de oficina les tocan que por hacer su trabajo como contrapeso.

Muy negro pinta el panorama y, sin embargo, la vida, como las revolvedoras, gira y gira y yo aquí sigo, nosotros aquí seguimos y aquí seguiremos cuando ellos se hayan consumido en las llamas de su propia ambición y la podredumbre de sus mentiras, que ni ellos se creen.

 

Así será.

 

4 comentarios

Responder a Yolanda Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *