Se me hizo fácil 13 de octubre de 2025

Se me hizo fácil

13 de octubre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

En más de medio siglo de transitar por esta tierra me he dado cuenta de que, cuando uno se está ahogando, tiende a agarrarse del primer tronco que pasa, para después darse cuenta de que es un cocodrilo y que, ahora, además de que seguimos atrapados en la corriente, tenemos que defendernos de los dientes de un reptil hambriento.

Así siento cuando veo a mis compatriotas aplaudiendo que Ricardo Salinas Pliego tenga pretensiones para la presidencia.

Yo sé que, últimamente, la política nacional y mundial se ha abaratado en grado superlativo y, aunque suene políticamente incorrecto, esos son los peligros de la democracia, sobre todo de las democracias engañosas e imperfectas que tenemos hoy en día, las cuales, para realmente ser democracias, tendrían que garantizar que todos votáramos en igualdad de condiciones en cuanto a educación, oportunidades de crecimiento e independencia de programas clientelares.

Si a eso le añadimos la metódica destrucción de las instituciones que garantizaban la independencia y justicia de las elecciones, comprenderán ustedes que, para mí, en este momento, el “proceso democrático” en nuestro país deja bastante que desear.

Aunque la política nacional y, en concreto, la presidencia, estén en un momento bajo y muchos mexicanos estemos hartos de los embates de la cuarta transformación, el hecho es que Salinas Pliego, por historia y por comportamientos, no es una buena persona.

Habrá el cínico que diga que para dedicarse a la política lo que menos se necesita es ser “buena persona” y se pondrá a citar a Maquiavelo (cómo les encanta) y demás teóricos del tema, que hablan de que “el fin justifica los medios” y demás frases hechas, para validar las marranadas que se cometen hoy en las altas esferas del poder.

Maquiavelo escribió “El Príncipe” en 1532, lo escribió para halagar a un político para que le levantara el castigo del exilio y, además, acabó su vida en desgracia, fuera del favor de los políticos que él mismo describió y tanto decía admirar.

Después de casi seis siglos, la política, los políticos y los electores ya tendríamos que haber evolucionado a algo mejor y más avanzado, mental, emocional y espiritualmente y, sin embargo, elegimos estancarnos en una versión muy pobre de nosotros mismos y, por lo mismo, pensamos que tenemos que ser gobernados por gente mala, a la cual hacer cosas malas, feas o difíciles les nace naturalito.

Se sienten con derecho a hacerlas sin tener que rendir cuentas y, no nos hagamos tontos, los intereses de sus electores no les importan en lo más mínimo, como tampoco le importan a Salinas Pliego, el cual, al principio del sexenio de López Obrador, cuando le iban a dar el negocio de las pensiones del bienestar a Banco Azteca, no estaba tan enojado, ni tan vocal en contra del gobierno.

Una cosa es que, de manera muy oportunista y aprovechando su turbiamente adquirido imperio mediático, hoy exprese opiniones que muchos mexicanos compartimos y otra, muy distinta, que por eso deberíamos poner a este señor en la silla presidencial.

Muchos ya votaron con el hígado una vez, pensando que, como era “un cambio”, las cosas tenían que mejorar porque “peor no podían estar”, pero ya ven que, si le echamos ganitas, siempre se le pueden echar más mocos al atole.

Permitámonos superar a Maquiavelo, por nuestro bien.

Prefiero una buena persona, una que no se sienta depositaria de la “misión histórica”, la cual, cuando deba tomar decisiones difíciles o poco “populares” (que tendrá que tomarlas), no esté pensando todo el tiempo en las encuestas, que se rodeé de personas que sepan más que ella y no dependa de regalar dinero, sino que ayude a que, eventualmente, cada vez menos personas necesiten recibir donativos y puedan acceder a una buena vida con oportunidades de trabajo y educación.

Creo que nos irá mejor.

Post Data: Señora Sheinbaum, hoy, que no tenemos FONDEN y las lluvias están matando a nuestra gente, nos sale con que “lo quitaron en el sexenio de López Obrador”. Le aviso, usted como presidenta con un Congreso domesticado lo podría volver a constituir ¿eh?

A menos que necesiten el dinero para cosas realmente importantes, como los conciertos en el Zócalo, las casas de Noroña, los millones de Adán Augusto y un largo etcétera.

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3 comentarios

  • Raquel Miranda dice:

    Angel , si no estás de acuerdo con Salinas Pliego, cuál es tu opción y porque? Estamos ya desquebrajados como país …. A quien propones? Igual despertamos!

    • Angel Dehesa dice:

      Ninguna aún, me concentro en el presente y en exigirles a los que están, no son quinielas y tampoco, a pesar de todo, podemos decir “ah pues como ya es un sexenio perdido ya los dejo hacer todo lo que quieran”, pero Salinas Pliego de ninguna manera

  • Martha dice:

    Totalmente de acuerdo contigo, saludos y gracias por tus letras que compartes

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