Se me hizo fácil
29 de octubre de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
¿En qué momento la presidenta o cualquiera de sus corifeos, esbirros o colaboradores se convirtieron en los cadeneros de mi país?
La pregunta me surge porque, en una de las emisiones de la revista tragicómica musical conocida como “La Mañanera del Pueblo”, la presidenta decidió, al igual que su predecesor, porque Dios la libre de salirse del guion establecido, decir “vamos a ver”, cuando algún reportero le preguntó acerca del deseo expresado por Leonor, princesa de España, de conocer el Bosque de Chapultepec.
Bosque que, por cierto, se rehabilitó durante el sexenio de AMLO como jefe de gobierno del DF, gracias a la colaboración de mi papá, Marinela Servitje y otros ciudadanos prominentes a los que el tabasqueño solicitó ayuda y, el día en que se entregó e inauguró la obra, no tuvo ni la decencia de mencionarlos, ni de invitarlos a la ceremonia.
Así se las gastaba desde entonces el Mesías tabasqueño con esto de gorrear ayuda y colgarse medallas él solito y no, no me lo contaron… lo viví.
Cerrado este paréntesis, me queda decirle a Doña Claudia ¿y usted de dónde o por qué se atribuye la facultad de dejar o no entrar personas a mi país? ¿Es porque los españoles, quienes no estaban constituidos como país en 1521 no le cumplieron el caprichito a su gurú de “pedirnos perdón” por la Conquista?
Me voy a meter con Sansón a las patadas, ya lo sé, pero ¿hasta cuándo vamos a seguir ordeñando y predicando ese mito fundacional de que México (que tampoco era México entonces) vio truncado su destino brillante e impoluto cuando Cortés desembarcó en Veracruz?
Los españoles, como todos los conquistadores, fueron sanguinarios y destructores, pero no lo eran menos los pueblos indígenas unos con otros, tan es así que cuando los vecinos y vasallos de Tenochtitlan vieron la posibilidad de librarse del yugo azteca, se aliaron con los europeos sin pensarlo.
Así eran esos tiempos, lo cual no quiere decir que estuviera bien, pero, así era y esa narrativa de “habríamos podido ser grandes y los malvados europeos nos lo robaron” nos ha perseguido y acomplejado durante más de 5 siglos, en los que hemos permitido que aventureros y bribones de manufactura nacional nos expolien una y otra vez en el nombre de la “voluntad del pueblo” y otros slogans por el estilo.
“Lo dices desde tu privilegio de ‘whitexican’ y niño rico, que nunca ha sabido lo que es la pobreza, la discriminación o el maltrato”.
Estoy consciente y agradecido de que, incluso sin yo haberlo trabajado, mi vida ha sido y es mejor que la de muchos y de que, aunque cada día hago un esfuerzo por conocer mi país y las realidades de mis paisanos que son distintas a la mía, el decir que entiendo y siento aquello que les pasa a los que no tienen oportunidad de acceder a educación, salud, cultura o felicidad, sería una mentira que no me atrevería a pensar y mucho menos a poner por escrito, aunque hay quienes hasta la usan para obtener puestos… ¡y se los damos!
Lo que sí sé es que, desde 1821, en México no gobiernan los españoles y los pueblos originarios, de los que solo se acuerdan nuestros gobernantes cuando tienen que salir en la tele recibiendo un “bastón de mando”, siguen recibiendo migajas de un país que, por extensión, riqueza, biodiversidad y recursos, tendría que bastar y sobrar para todos y eso, eso ya no es culpa de los que vinieron hace cinco siglos y fracción.
Ya sería tiempo de perdonarnos mejor a nosotros mismos y reconocer que México, el México que nació con la consumación de la independencia, es un país con raíces indígenas, europeas y africanas y, entre más rápido lo aceptemos, más rápido podremos trabajar esos traumas y ese autodesprecio, que tan bien han sabido explotar los que quieren dividirnos y tenernos enojados, manipulables y desorganizados.
Aceptemos que hemos sido y somos despiadadamente racistas con nuestros propios compatriotas, machistas al extremo y completamente auto permisivos cuando de exigirnos honestidad y de cumplir nuestras responsabilidades como ciudadanos se trata, pero dejemos de verlo como una “cualidad” que nos hace ser “abusados” y “vivillos” y reconozcámoslo como un lastre que es posible y necesario erradicar.
Esto hay que hacerlo no para sentarnos a llorar porque “así somos y ni modo”, sino para comenzar a cambiar desde la raíz, aunque, a lo mejor los que hoy estamos vivos y tenemos más de 50 no lo vamos a ver consumado.
Vamos comenzando y a ver hasta dónde topa.
Y, sobre todo, vámonos haciendo a la idea de que ese cambio tiene que empezar por nosotros, por cada uno de nosotros y no va a llegar de ningún iluminado(a) pasado(a), presente o futuro(a) que se siente en la silla presidencial y nos pida que lo sigamos sin rechistar y odiemos a quien piense distinto.
Yo digo ¿ustedes?
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6 comentarios
Maravillosa columna, y sí, efectivamente hemos sido testigos de todo lo que comentas, así como tu padre. Nosotros también tenemos que batir este crisol y, ya sea desde nuestro privilegio —que ya de por sí vivir en este fantástico país es—, llevar a enderezar nuestra vida y memoria.
Eternamente agradecido
Eres una persona muy crítica y dices cosas que como tu bien lo mencionas es ponerte con Sanson a las patadas, sin embargo aplaudo que haya ese tipo de gentes dispuestas y capaces de hacerlo. Muchas felicidades
Yo quisiera hablar de mitos y tarot, pero no nos eejan opción luego
Excelente comentario de contexto histórico, que nos pone en perspectiva la realidad. No la ficción de la versión manipulada cutroteista.
Abrazo
Es tan sencillo angel….. Si los mexicas eran opresion y los pueblos aledaños estaban esclavizados o. A servicio de estos . Y los españoles dieron pauta a la liberación . ….. Es lo mismo…. Morena nos está esclavizando. El pueblo se está dando cuenta de ello … Solo necesitamos a nuestro Cortes para sin pensarlo aliarnos a él y destruir al opresor mexica ……… Yo digo .. y digo nada más ….