Se me hizo fácil 10 de noviembre de 2025

Se me hizo fácil

10 de noviembre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Desde hace muchos meses circula una “espontánea” y “orgánica” reflexión en redes, me imagino que a propósito de la cruzada personal que, tanto el que gobierna el país, como la encargada del despacho, perdón… la presidenta Sheinbaum, sostienen en contra de Ricardo Salinas Pliego.

El sesudo y original pensamiento, el cual, por un milagro de la 4T, se les ocurre por arte de magia, al mismo tiempo, a todos los porristas del régimen, tanto los conocidos como los que surgen cada semana (sin seguidores, sin foto y con nombres falsos) dice así: “te enseñaron a odiar a quien recibe una beca y no al empresario que recibe millones en impuestos… curioso ¿no?

¿Qué tal?

Antes de continuar, aclaro que no, no soy de los que le dice “tío” a Salinas, ni me paga, ni lo considero un buen empresario, ni una buena persona, ni una alternativa viable o siquiera deseable para la presidencia de México.

Como dijo el blanqueador: “aclarado el punto”, vamos separando víboras de culebras y tejones de mapaches.

Disentir no es “odiar”, aunque así le convenga a la narrativa populista de la protagonista de la “Amañanera del pueblo”.

La tolerancia a la disensión respetuosa y el fomento a la pluralidad de pensamiento son los pilares de esa “democracia” que ella dice (y está obligada por ley) a representar y a garantizar.

Eso es lo que mide el grado de democracia, no la aprobación en las encuestas ni las porras pagadas de los acarreados a sus actos masivos, los cuales nos cuestan dinero que no tenemos, pero que ellos se gastan de todos modos.

El odio es una pérdida de tiempo, un desperdicio de energía y un camino al precipicio, por eso yo procuro no odiar ni a Noroña (que ya es decir) y, mucho menos, odio o juzgo a quienes “reciben la beca.”

Para muchas personas menos privilegiadas que yo, esa beca es la diferencia entre comer o no y, aunque la quisieran nomás para comprarse una tele, esa beca o pensión son un derecho de TODOS los mexicanos por ley (cosa que la presidenta convenientemente olvida cuando de atacar opositores se trata).

Un derecho que, además pagamos yo y todos los mexicanos.

Lo que sí denuncio y repudio como AMLO a las declaraciones de impuestos, es el hecho de que quienes reparten dichas becas, se las adjudiquen como cosa suya, que nos digan “te la da el presidente o la presidenta, el que las usen como estrategia clientelar, cuando, repito, ni la pagan ellos ni se ocupan de, como les encanta decir, “atender las causas” de que tanta gente viva en la precariedad y dependan, literalmente, de dicha beca para sobrevivir.

Eso sí lo denuncio, lo juzgo y lo expongo, porque no quieren un mejor México, no quieren ciudadanos, quieren maquinitas de votos y pagadores de impuestos y nos quieren dependientes y manipulables.

¿Cómo lo sé?

Me basta ver el retraso y el abandono de la educación y de la salud, las cuales son condiciones imprescindibles para que un país salga realmente de la pobreza.

Habrá quien diga, a grito pelado y con gran convicción, en tribunas y cuentas pagadas con dinero del erario, que todo eso es culpa de los “gobiernos neoliberales”, de los cuales, seguramente, yo soy un “chayotero” defensor, pagado con los doblones de Calderón y el cobre de Alito.

Sépanlo de una vez, gobernar y/o ser ciudadano no se trata de repartir “culpas”.

Se trata de asumir responsabilidades.

Yo asumo la mía como ciudadano, la cual, muy a pesar del gobierno, no es aplaudir, no es decir que sí a todo nomás porque lo dicen ellos o porque pretenden comprarme con mi propia lana y mucho menos, es creer que quien no está 100% de acuerdo con ellos está “en contra de Mexico” y merece ser atacado, incluso de manera ilegal.

Mi responsabilidad es informarme, actuar y cooperar cuando haya que hacerlo, porque, en todos los partidos hay acciones y personas valiosas y válidas.

Cuando no sea el caso, me toca levantar la voz, con firmeza y respeto, aunque yo no lo reciba, para exigir cuentas y demandarles a quienes asumieron libremente la responsabilidad de gobernar (y cobrar por ello) se ocupen de SERVIR a México y dejen de SERVIRSE solo a ellos mismos.

No me importa si al hacerlo me pongo, según ellos, “del lado equivocado de la historia”.

Yo no odio a nadie, por convicción, por salud mental y porque no se las voy a poner tan fácil.

Si ellos eligen odiarme, ya es problema de ellos, porque callarme no me voy a callar, pero, a diferencia de ellos, yo sí estoy dispuesto a escuchar… si encuentran algo distinto que decir.

Buen lunes para todos.

Voy de trabajo a Puerto Vallarta, pero desde allá nos reportamos.

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