Se me hizo fácil 13 de noviembre de 2025

Se me hizo fácil

13 de noviembre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Hoy, 12 de noviembre, nadie me acusó de ser pagado con el oro de Calderón, ni con el cobre de Monreal, ha de ser porque no escribí.

La verdad, no tuve tiempo, apenas ahora, tumbado en mi cama de hotel all inclusive, puedo darles un rato a las letras, aunque, después de escuchar pensamientos de tan elevado nivel como “los niños que no nacen no van a la escuela”, realmente no sé si vale la pena que esta columna siga.

Me queda claro que jamás alcanzaré los niveles de profundidad e introspección cósmica que maneja nuestro secretario de educación

Gracias a él, confirmo lo que decía Kalimán en aquellas historietas color sepia, las cuales leía en mi infancia: “no hay arma más poderosa que la mente humana” … lo malo es que Mario Delgado la emplea de manera suicida.

Aún sabiéndolo le voy a seguir.

No es por darles a desear, pero no saben el enorme privilegio que es estar en Vallarta, cooperando en la conducción de la 79 Reunión Anual de Salud Pública, con conferencistas de la talla del Dr. Antonio Lazcano, quien nos explicó por qué el futuro de las revistas científicas no pinta bien, o del Dr. Adolfo Martínez Palomo, que nos mostró que los problemas del sistema de salud y la investigación científica son taras que venimos arrastrando en México desde hace décadas.

Más allá de escuchar a estas eminencias, la reunión anual de la Sociedad Mexicana de Salud Pública me da, desde hace años, la oportunidad de convivir y escuchar, de primera mano, las historias de esos hombres y mujeres que han decidido consagrar su vida a cuidar y mejorar la salud de mi país.

“Qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor”, frase del poema de Mío Cid, que me viene a la mente cuando pienso en tantos y tantos salubristas, abandonados a su suerte por un gobierno que debía servirles a ellos, para que ellos, a su vez, pudieran servirle mejor a México.

Los salubristas, los de a de veras, viven como pueden y trabajan con enorme vocación, pero cada vez con menos recursos, sufriendo ocurrencias, improvisación y, en muchos casos, abierto abandono y corrupción por parte de las autoridades, esas de los “otros datos”, a las que les urge salir en la tele y presumir sus índices de aprobación, pero que nunca se pararán frente a una mamá para decirle que no hay vacunas, que no pueden darle tratamiento a su hijo con cáncer, o que no hay cita sino hasta dentro de seis meses.

No, eso se lo dejan a los que sí sienten un compromiso con la salud de México, mientras mandan a López “Micifuz” Gatell a Ginebra, en lugar de a la cárcel

No tienen tiempo para cuidar a quienes nos cuidan, están ocupados en tareas más trascendentales, como pelearse con Molotov, por haber osado criticarlos y por ponérsele al brinco a José Ramón, alias el esposo de la “señora que tiene (nuestro) dinero”.

O están como el pobrecito de Fernández Noroña (llora y llora y mueve sus manitas, solo se contenta llevándolo a Dubai), escribiendo cartas para quejarse de las “injurias permanentes” que recibe por parte de la oposición en el Senado, él, que siempre ha sido un modelo de tolerancia y autocontrol.

Los mexicanos les debemos mucho a nuestros profesionales de la salud y lo primero que hay que hacer para pagarles es presionar al régimen para que los cuide como ellos nos cuidan.

¿Están de acuerdo?

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