Se me hizo fácil 24 de noviembre de 2025

Me lo hago fácil

24 de noviembre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Uno pensaría que, con tantas cosas que ocurren en el mundo: el triunfo de nuestra compatriota tabasqueña con apellido de bujía de coche, la debacle, ya de varios años, de lo que ahora se llaman los Pumas de la UNAM, los eminentes megabloqueos que amenazan la circulación en nuestra capital el día de mañana y Trump succionando la calceta, la presidenta emplearía su tiempo y su energía en otra cosa que no fuera intentar convencernos de que los que marcharon el 15 y después son malos, porque a ella todos, jóvenes, viejos y cincuentones, la quieren mucho.

Honestamente Doña Claudia, me preocupa.

Encuentro más bien patológica esta necesidad suya de convencernos de que usted y su movimiento son la monda lironda y que nadie, ni siquiera Wendy Guevara, es más adorada que usted.

Yo estoy en tratamiento psicológico y en un grupo de apoyo por un problema de codependencia, el cual me hace sentir la necesidad de quedar bien siempre con todo el mundo, aún a costa de mi propia felicidad y dignidad, así que sé por lo que usted está pasando y, si me quiere escribir a mi página, con gusto le paso la liga y los horarios de las juntas para que comience a buscar su tranquilidad.

Admito, eso sí, que usted la tiene más difícil que yo.

Quién le manda, pudiendo haber seguido una carrera científica notable, a lanzarse por la sillota, por las llaves del Palacio, por la conducción de “La mañanera del pueblo”.

Supongo que alguien tan preparado como usted, tenía claro que se ponía en el candelero y, siendo el mexicano un sistema democrático, en el cual la libertad de expresión es un derecho (muy a pesar de todos los esfuerzos que usted y su partido han encabezado para revertir esta condición), pues iba a haber gente que no estuviera de acuerdo con sus políticas y, más aún, muchos de ellos ejercerían el derecho de hacer oír su voz.

Entonces pues, como se le dice al cabello lacio, “no se esponje” porque le quedan cinco años todavía y ya ha de traer usted el hígado hecho moño, la bilis desbordada y los nervios a flor de piel y, en mi experiencia como codependiente, sí le puedo decir que uno puede hacer todo lo que le pidan, enseñar pruebas de todo lo bueno que uno es e intentar, por todos los medios, dar gusto o convencer y nomás no hay manera.

Cada quien ama desde donde puede y se me hace que alguien a quien le mataron a un familiar, no tiene medicinas, no le alcanza el dinero y sufre de inseguridad constante… no ha de poder tanto.

Digo, se me hace.

Eso se lo digo como codependiente en rehabilitación.

Como ciudadano y nomás para que vaya usted entrenando su tolerancia a la frustración (al paso que va, le va a hacer falta), sí le exijo que deje de gastarse mi dinero, el tiempo aire que se le concede por su investidura (el cual me parece podría ser mejor empleado en trabajar y sacar pendientes) y que deje de cometer delitos en cadena nacional, porque eso es lo que hace cada vez que exhibe datos fiscales y personales de un mexicano nomás porque puede hacerlo.

Ojo, no me hago ilusiones sobre que puede o no haber personas que aprovechen el descontento para sus propios fines, pescadores que revuelvan el río para su ganancia, pero, seamos honestos, ustedes solitos han tirado suficientes rocas en la corriente para hacer más olas que la porra del América en el Azteca.

Además, si vamos a hablar de una facción que utilizó las marchas, las movilizaciones urbanas o los bloqueos como herramienta de lucro y desestabilización, nomás hay que ir a tocar la puerta a la Chingada.

Mi doña, ya está viendo que no es lo mismo borracho que cantinero.

Siempre será más fácil criticar que resolver.

¿Qué cree?

Esa chamba que tanto pidió, por la cual hizo méritos, cometió ilegalidades (no se me olvidan los “espontáneos” espectaculares anticipados) y descuidó su responsabilidad como jefa de gobierno para salir de gira, financiada quién sabe con qué dinero, la obliga a ESCUCHAR todas las voces y ocuparse de crear las condiciones para RESOLVER las preocupaciones y necesidades de todos.

NO le da facultades ni autoridad para criticar, juzgar y predicar, con intereses absolutamente sesgados, cuáles voces merecen ser escuchadas y cuáles problemas son dignos de ser resueltos.

Como persona, el querer que todos la quieran es poco saludable.

Como presidenta, es imposible.

Ahí se la dejo, que tenga buen lunes.

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