Me lo hago facil

Me lo hago fácil

22 de diciembre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

“Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”

Así dice el evangelio que cantaban el coro de ángeles, congregados en el portal de Belén, cuando los pastores y los reyes acudieron a adorar al recién nacido redentor del mundo.

Además de lo complicado que debe haber sido encontrar un coro de ángeles disponible en la noche de navidad (me los imagino en una camioneta mariachera celestial, negociando el precio por hora con San José), el canto me parece especialmente relevante en los tiempos que vivimos.

Ayer, mi mamá fue con Santiago y Abel (su pareja), a ver a Mauricio, un querido amigo que no la está pasando bien de salud y, al salir de la visita, en un sitio de taxis que estaba cerca, dos hombres se peleaban a grito pelado y, a decir de Abel, uno de ellos estaba armado, por lo que él, mi mamá y Santi, como muchos mexicanos en todo el país, estuvieron expuestos al peligro, literalmente, sin deberla ni temerla.

“Abuela, no me gustó ver a esos señores que se peleaban, me dio mucho miedo”, le dijo Santiago a mi mama, antes de irse a dormir ayer.

¿Por qué razón mi sobrino de seis años y otros muchos niños, niñas, adultos y adultas en este país tienen que conocer y vivir con miedo?

¿Cómo volver a traer la paz a este país que hoy no la tiene, a pesar de las diarias y berrinchudas declaraciones de la presidenta y comparsas que la acompañan, quienes no se cansan de insistir que estamos mejor que nunca y, si llegamos a no estarlo, no es responsabilidad de ellos?

¿Hasta cuándo la cantaleta de “fueron los neoliberales”, “la gente se muere por intereses políticos” o “no politicemos la tragedia”?

¿Qué tanto interés tendrán ellos, pescadores gananciosos de un rio que revuelven a diario, en que la paz regrese a nosotros, en lo individual y en lo colectivo?

Yo creo que muy poco o ninguno.

Muchos trabajan para los criminales y, los que no, especulan y lucran con el odio, la desconfianza y el desamparo que fomentan cada día, desde la falsa premisa de que únicamente hay un “lado correcto de la historia” y es el suyo.

Como dijo el pecador al entrar en el confesionario: me van a perdonar, pero un “lado de la historia” que no admite réplica, que normaliza la violencia en la que vivimos y que, cuando le conviene, deja de lado el “humanismo” y los “abrazos” para justificar y hasta ensalzar la violencia contra los que pensamos diferente, disfrazándola de “acto patriótico”, no es un “lado” en el que, según mi no tan humilde opinión, valga la pena estar.

Quizá lo que hace falta hoy en nuestra tierra, para que la paz vuelva a ser la norma, es que la buena voluntad sea, nuevamente, una cualidad deseable y apreciada en una persona.

Me resulta complicado explicarle a mi sobrino las ventajas de ser bueno, respetuoso y tolerante mientras personajes como Donald Trump, Andrés Manuel, Adán Augusto o Salinas Pliego son elegidos o concebidos como posibles gobernantes o candidatos a puestos de elección popular.

¿Qué hacer?

Yo comenzaré por ponerme en paz a mí mismo, por aprender cada día a escuchar y a apreciar a aquellos que no piensan como yo, para aprender de ellos y respetarlos incluso y especialmente cuando no estemos de acuerdo, porque lo fácil es mantener la buena voluntad cuando a todo me dicen que sí.

Si todos nos decidimos a hacer eso, traeremos paz a nuestra vida, a pesar de nuestros gobernantes y, poco a poco, nos acostumbraremos a vivir mejor, a vivir en paz y a exigirles a quienes quieran ser SERVIDORES PÚBLICOS que asuman como responsabilidad y obligación ineludible el garantizarnos que así sea.

Yo comienzo hoy ¿y tú?

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2 comentarios

  • Manto Espinosa dice:

    FELIZ NAVIDAD!
    Mis mejores deseos para ti y tu familia.
    Lo más importante no es la “cena”’sino el ESTAR aún unidos para darse un abrazo y escuchar de los hijos, nietos en mi caso sus planes, sus anécdotas, chistes, recuerdos que siempre vienen a la memoria cuando “los abuelos no era yo “

    Feliz Navidad 🎄

  • Francisco Robles dice:

    Excelente articulo y muy cierto. La Navidad es un magnífico pretexto para comenzar a estar en paz con todos.

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