Me lo hago fácil 31 de diciembre de 2025

Me lo hago fácil

31 de diciembre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Hay tantas cosas que quiero decir, tantas sonrisas que quiero repartir y muchas lágrimas por derramar.

Agradezco a cada uno de ustedes, que me permiten concretar el círculo de la comunicación cada mañana, los que me demostraron que, cuando más solo se siente uno, la vida y ustedes, cada uno de los que estuvo, cada uno de los que están y cada uno de los que lleguen a estar, me arrastran como un gozoso e inagotable torrente y me recuerdan que siempre, siempre hay alguien dispuesto a escucharte y a abrazarte.

Con cada uno de los arriba mencionados me comprometo para ser siempre ese oído atento, ese espacio seguro y ese refugio cálido que ustedes son para mí.

Mis redes y teléfono están siempre abiertos para cuando la vida se atore y requieran escucha, cariño y cualquier tipo de combustible emocional.

Mis muy sentidas disculpas a quienes, con conciencia o sin ella, maltraté, dañé o descuidé, espero me perdonen y, cuando el camino se despeje, podamos y queramos coincidir de nuevo.

A mi mamá, a mis hermanas, a mi sobrino, a Abel Salto y a toda mi familia, la de sangre y la de amor, que se la rifaron conmigo, los quiero mucho.

Despido al 2025 desde un espacio de calma en la tormenta, porque me enfrentó con una versión de mí que no me gustó, pero con ello, también llegó la certeza de que puedo adquirir otro nivel de conciencia y mejorar cada día.

Hago un esfuerzo consciente, como todos los años, para no recordar únicamente los errores, desatinos u objetivos no cumplidos en el ciclo que termina y, con amor, reconozco los avances que conseguí y me esfuerzo por mantener cada día.

Se vislumbra un año difícil, porque los que se equivocan desde el poder no quieren admitirlo y, gracias a ellos, muchos piensan que ser “patriota” es decir que sí a todo, porque todo cuestionamiento es, por definición, impulsado por un motivo “impuro”.

Me queda, nos queda seguir levantando la voz, plasmando las letras y pidiendo las cuentas, una y otra y otra vez, hasta que nos escuchen y aceptemos todos, de una vez, que para gobernar y sacar a México adelante se necesita la participación de todos, todos los días, no nomás cada seis años.

Así será, nos tendrán que escuchar, siempre que no nos quedemos callados, recordémosles a nuestros servidores públicos que les toca escucharnos y no juzgar nuestros motivos.

Les dejo un abrazo y les deseo el mejor año de sus vidas.

Mañana no hay columna, nos leemos el 2

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