Me lo hago fácil 4-5 de enero de 2026

Me lo hago fácil

4-5 de enero de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

Decir que 2026 comenzó movido sería comparable a afirmar que mi cabello es escaso.

Comenzando el viernes pasado con el temblor nuestro de cada semestre (esperemos que así se quede).

Muchos capitalinos que convivíamos con la cruda de los romeritos, del pavo y, sobre todo, la de ver a esos parientes que concienzudamente evitamos durante todo el año, esperábamos poder pasar una mañana tranquila remoloneando en nuestro lecho, compadeciendo a aquellos que, por la naturaleza de sus trabajos, tenían que presentarse a la oficina, donde se sacarían la borra del ombligo durante medio dia.

No sería así, al sonido de las múltiples alertas salí disparado, con los paños menores que llevaba puestos, bajando escaleras, agarrando al perro que se meneaba como pez enjabonado y, a pesar del movimiento telúrico y gracias a que soy un chismoso incorregible, pude ver que la vecina del 5 duerme en camisón pachón, además de que, cuando abrió su departamento, se percibió un hornazo comparable al de una playa de Jamaica en un día de verano.

Al final, por lo menos en la capital, todo quedó en el susto, mi abrazo y solidaridad para aquellos en Acapulco y otras localidades que sufrieron alguna pérdida, material o personal y, a la vecina, como decía Botellita de Jerez, saque zacatito p’al conejito.

El cataclismo del sábado fue, es y será mucho más complicado.

La historia del bombardeo a Venezuela y la subsecuente captura de Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses motivados, además del petróleo y demás recursos que puedan exprimirle al país sudamericano, porque Trump quiere enseñarle a sus electores y al mundo que él es muy macho, todavía tiene muchos capítulos no escritos.

Aquí es donde tengo sentimientos divididos, porque, para mí, no se puede estar ni con el cáncer Trumpista, ni con la lepra Madurista.

Solo los venezolanos saben por lo que están pasando y solo ellos, no Trump, tendrían que determinar cómo y por quién quieren que su país sea gobernado.

El destino de Venezuela tampoco debería ser decretado por aquellos que quieren mantener a todo un pueblo como rehén de un pacto de complicidad acordado entre pillos, o como daños colaterales de un ideal trasnochado, que viene predicándose desde la segunda mitad del siglo pasado por nuestros cacareados “caudillos de la izquierda”, los cuales, en cuanto tuvieron el poder en sus manos y convencidos de que ellos “no son iguales”, de que transitan por “el lado correcto de la historia” y de que solo ellos pueden interpretar “la voluntad del pueblo” se convirtieron en aquello que prometieron combatir y peor.

Mi solidaridad y empatía con los venezolanos, atrapados hoy como pinos de boliche en el juego macabro de dos malas personas, ambas enfermas de poder.

No estoy ni con Maduro, ni con Trump.

Sé que mi censura no les preocupa y tampoco servirá para deshacernos de ninguno de los dos.

Sé que la manera más fácil de proceder es convencerme de que, dado que yo no ayudé a Maduro a tomar el poder, ni voté por Trump, nada de lo que está pasando es mi responsabilidad.

Me rehúso a pensar así.

Estoy cada vez más convencido de que cada una de nuestras acciones como individuos repercute, para bien o para mal, en el mundo entero.

Yo no espero que Trump, Maduro y todos aquellos que viven obsesionados por el poder, por la riqueza y la validación de otros cambien nunca.

Su discurso apela a las ideas y emociones más básicas y destructivas que todos, como seres humanos, tenemos guardadas en nuestro interior y, por ello, sé que siempre habrá quien quiera escucharlos, seguirlos y emularlos.

Lo que yo, Ángel Dehesa Christlieb, puedo y voy a hacer, que no es poco, es trabajar cada día para cambiar en mis pensamientos, en mis emociones y en mis acciones, de manera que cada vez haya menos odio, menos desconfianza, menos ira y menos miedo en mi corazón, en mi casa, en mi ciudad, en mi país.

Te invito a hacer lo mismo, cada día.

Así podemos ayudar a que, algún día, el mundo no se vea obligado a elegir entre Maduro, Trump y demás seres de su especie.

Si quieres recibir esta columna en tu celular escríbeme al 55 2699 5827 y con gusto te agrego a la lista de distribución.

 

 

 

11 comentarios

  • Luis Bravo dice:

    Muy buen comentario, efectivamente, cada uno de nosotros debemos luchar por ser mejores y tratar de mejorar al mundo.

  • Ana Laura ALANIS H. dice:

    Gracias Ángel, te extrañé, qué bueno que reanudas tu bendita columna. Decían antes poquito porque es bendito y así tú, con un breve espacio-y no es canción-, nos das, como a las palomas, trocitos de alimento para el alma, la reflexión y la benevolencia de saber que somos más los buenos. Trump y su «bienintencionada» manía de ser el policía del mundo. Los venezolanos no son niños. Merecen respeto y decidir por ellos.
    Recibe un abrazo y mis deseos de que sientas paz, que estés bien y tengas motivos para ser feliz. Y si no los tienes, sigue haciéndotelo fácil, que nosotros con gusto leeremos lo que publiques.
    Pórtate inteligente🫂

  • Ma. Guadalupe Flores dice:

    Gracias Angel, es muy sensata tu opinión y me gusta porq es como un bálsamo para el alma, después de oír opiniones tan contrarias entre sí q traen locos a los opinologos.

  • Jorge García dice:

    Estimado Angel, es cierto que los venezolanos tienen que decidir su suerte.
    Sin embargo ellos ya decidieron, pero maduro no los peló, y se robó la elección cual rata gorda que es.
    Y total, tuvo que caer haciendo honor a su nombre:
    Ese wey estaba ya maduro!!

  • Carlos Martinez Montes dice:

    Excelente. Saludos

  • guillermo huerta dice:

    Bienvenido a este maravilloso Año Nuevo
    Listo para la montańa Rusa de emociones ?
    Saludos y un Abrazo de Corazón

  • Lupita Rodriguez-Arana Z dice:

    Muy feliz 2026, hagamos cada unde nosotros un muy buen año.
    Estoy de acuerdo contigo en que lo wue nis toca hacer es trabajar en nosotros mismos y en lo que nos corresponde a cada uno y tener actitudes positivas para empezar a irradiar esas vibraciones hacia afuera

  • Mercedes Christlieb dice:

    💖 Totalmente de acuerdo, Ángel. Un abrazo.

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