Me lo hago fácil
2 de febrero de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
“No te quieres enterar, ye-ye
que te quiero de verdad, ye-ye
y vendrás a pedirme y a rogarme
y vendrás como siempre a suplicarme”
Así nos dice la presidenta cada semana en su mañanera, cada vez que algún vocero de los cada vez más domesticados medios que admiten ahí la cuestiona acerca de alguno de los múltiples escándalos que, como hongos en jardín, aparecen cada semana en la, según ella, impenetrable coraza de “voluntad del pueblo” y “no somos iguales”.
Uno no tendría que escribir sobre esto en puente, porque, con esta cosa de recorrer los días, ya no sé si se conmemora la presentación de Jesús en el templo o ante los constituyentes de Querétaro, donde debatió con Venustiano Carranza y Heriberto Jara y comían tamales preparados por la Virgen María, mientras levantaban el nacimiento y el niño Dios daba sus predicciones para el Súper Bowl.
Si a eso le aunamos que, el 5 de febrero, se celebra el cumpleaños de mi madre, ella que me amó antes de conocerme y que, después de conocerme por 52 años, ha decidido, por un milagro retroactivo de la Candelaria o de la santa Carta Magna, seguir amándome, a pesar de que yo, más de una vez, se lo he complicado, entenderán mi confusión, acerca de si debo entonar el Himno Nacional, comer tamales y rezar el rosario, cantar las mañanitas o recitar aquello de “por mi madre bohemios”.
En lo que sí no tengo confusión alguna es acerca del hecho de que ya no estoy dispuesto a aceptar las componendas, las soluciones a medias y los intentos del régimen, representado en las mañaneras por la Dra. Claudia Sheinbaum, por distraer nuestra atención de todos los pendientitos que se le van acumulando en la agenda, la cual ya debe estar más llena y tachoneada que… la propia Constitución de 1917.
La salida de la fiscalía de Alejandro Gertz Manero, tan jaloneada y sucia que hasta Miss Universo salió embarrada, aunque, con todas las evidencias en su contra, lo más que le pudieron hacer a Gertz fue becarlo, con gastos pagados por nosotros, para ir a Londres.
La muy endeble y amañada explicación del descarrilamiento del tren interocéanico, preparada y diseñada por la nueva fiscalita carnalita, cuando, por ética y transparencia, tendría que haberse comisionado un dictamen por parte de una entidad independiente, aunque ya sabemos que esos, cuando no favorecen a la presidenta, también son desechados.
La defensa de la adquisición, con una licitación poco clara a una compañía consentida del régimen, de las camionetas blindadas de los Rápidos y Furiosos ministros de la corte, la cual es, en el papel, un poder independiente y apartidista, por lo cual no tendrían que requerir que la titular del ejecutivo los arropara con su cada vez más apolillado manto y la consecuente exigencia de silencio porque “los de antes gastaban más y ya las regresaron”.
La última, la salida de Adán Augusto de la coordinación del Senado, la cual llega tarde y mal, porque, además, el bibliófilo tabasqueño, lo dijo fuerte y claro “hablé con quien tenía que hablar”, lo cual no deja bien parada a la presidenta, pero, más allá de eso, refuerza, aún más, el mensaje del Drácula de Paraíso: “yo puedo cometer el delito que quiera y quedar impune, no le respondo a los electores y voy a seguir chupando del presupuesto hasta que a mí me dé la gana”.
Ante todos esas seudo soluciones, la presidenta tiene ya un guion muy definido:
Decir que todo lo hace “por decisión soberana”, sin responder a presiones, domésticas o foráneas.
Poner a su equipo de comunicación (pagado por nosotros) a elaborar gráficas tendenciosas que demuestren que, en gobiernos anteriores, las cosas se hacían igual o peor.
Indignarse y rasgarse las vestiduras ante la “insensibilidad” de quienes “politizamos” las tragedias.
Sacar, de donde se pueda y pagando lo que sea, encuestas, estudios o chismes de lavadero que digan lo “popular” que es ella y lo “feliz” que está “el pueblo” con su gobierno y su manera de hacer las cosas.
Si todo falla, comienzan los ataques personales, las violaciones a la protección de datos personales, o al secreto fiscal, para cuestionar las “intenciones” o la “credibilidad” de quienes le reclamamos.
Ya si los reclamos tienen fundamento o no, pasa, según ella, a segundo plano.
Mientras tanto, en el México real…
Los criminales se pasean y gobiernan, de facto, grandes extensiones del territorio nacional, en muchos casos patrocinan y hasta ocupan cargos políticos, bajo la bandera guinda de la regeneración nacional.
Personajes siniestros, como Adán Augusto o Gertz, mantienen poder, impunidad y sueldo, las familias de los fallecidos en accidentes o desastres como el tren, el metro o el colegio Rébsamen siguen sin tener justicia.
La presidenta, mientras tanto, subida en su cajita de jabón 4T, nos dice, con sus acciones y omisiones que, por más que le exijamos, pidamos, roguemos o le supliquemos, ella no cumplirá con su mandato de garantizar nuestros derechos, porque sabe que no es que queramos un país de leyes, no, es que somos malas personas y “perdimos nuestros privilegios.”
Mal hacemos en no darle las gracias a ella, a su partido y al Mesías macuspano, porque, si hoy estamos mal, con “los de antes”, estábamos “peor” y pues con eso deberíamos conformarnos.
¿O a poco pensamos que deberíamos estar bien y no nomás menos mal?
Yo sí y seguiré exigiéndolo, no sé ustedes.
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1 comentario
Pues habría que. Hablar con quién tengamos que hablar…. SOLO así podremos estar mejor .. ya nos dieron línea……