Me lo hago fácil
27 de febrero de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
En la columna anterior, habíamos dejado a nuestro calvo y recién acicalado héroe a bordo de un avión, con destino a La Paz, Baja California Sur, en donde, si todo iba bien, dictaría una conferencia titulada “La certeza de lo incierto”
El tema resulta de escalofriante actualidad, aunque, si lo pienso bien, mi primer roce con la incertidumbre (y el de todos) comenzó ese día que estaba muy a gusto, chapoteando en líquido amniótico y, de repente, me empujaron a un mundo que no conocía.
Mi única certeza, desde entonces, es la de que un día seré nuevamente empujado de este plano a otro distinto, el cual debe ser muy divertido o más complicado de abandonar que un mal patrón de pensamiento, porque nadie ha regresado.
En fin.
Yo esto de morirme lo dejo para lo último, así que continuaré contándoles acerca de mi periplo a tierras bajacalifornianas.
Qué goce más grande ha sido mi breve estancia en estas tierras, a las cuales Hernán Cortés llegó el 3 de mayo de 1535, buscando una isla gobernada por mujeres guerreras, con oro, perlas y riquezas incalculables.
Al extremeño le falló el intento de gentrificación de la península y las mujeres guerreras andaban de shopping en lo que, al correr del tiempo, sería Rodeo Drive.
Hoy, casi cinco siglos más tarde, yo puedo afirmar que aquí hay personas de primera, riquezas naturales maravillosas y, desde hace unas horas, amigos entrañables, a quienes dejo aquí en espera de volver y, en una de esas, ya no irme.
“Vente en julio o agosto, ya que amachine el calor y entonces decides si te quedas”, me dicen quienes conocen los rigores climáticos de estas latitudes.
En una de esas tienen razón.
Lo que sí les puedo decir es que, si el sol de verano aquí es la mitad de cálido que la recepción que me dieron en este viaje, entonces seguro que sí me derretiré cual cerebro de legislador cuando se le obliga a pensar por sí mismo.
Regreso a mi historia.
Ustedes no conocen a Daniel y a Angélica
Hasta ayer, yo tampoco.
Habíamos tenido frecuentes intercambios por la vía del Whatsapp porque Daniel, hace unos meses, cuando mi mente y mi corazón andaban por caminos oscuros, se puso en contacto conmigo para regalarle, oh exquisito gusto, un curso de Tarot a Angélica, su esposa.
Desde ahí, como la bilis en Marx Arriaga, la cosa fluyó.
Angélica es de Tijuana, es doctora en educación, tiene un excelente libro para niños, sobre cómo manejar el duelo infantil y acaba de ganar un concurso de escritura epistolar con otro texto, basado en una leyenda local acerca de una niña vidente.
Daniel, nativo de La Paz, es empresario, distribuidor de productos automotrices, muy activo en distintas organizaciones, de sonrisa amable y amante del rock ochentero.
Tienen dos hijas, se casaron hace 27 años (no en ese orden) y, nomás de verlos convivir, se ve que son de esas parejas que cada día tienen la voluntad de elegirse el uno al otro y que, cuando ofrecen su amistad, es para siempre y de corazón.
Gracias a ellos y a Paul Valdiviezo, presidente de la COPARMEX B.C.S., acá su pelón de oro pudo descolgarse hasta las playas del Mar de Cortés.
Dejando la modestia para los feos y basándome en las críticas del público, el numerito me salió muy “lucidors” y, aprovechando que tengo tu atención, ahí les va el comercial.
Si alguien está interesado en esta conferencia o en una que le arme a la medida de sus necesidades, siéntase en libertad de contactarme por esta vía o a mi celular 55 2699-5827.
“Have rollo, will travel or zoom”
Regresamos después del mensaje de nuestros patrocinadores.
Ustedes no están para saber la calidad de anfitriones que Daniel y Angélica fueron conmigo, pero igual se los voy a contar para que les de envidia cual Trump cuando no se gana el Nobel.
El muñequito, al que fueron a recoger al aeropuerto, quería cenar comida china.
Al muñequito lo llevaron a un restaurante increíble en la azotea de una casa antigua en el centro histórico de La Paz, la cual, como todas las Californias, tiene, desde hace tres siglos, una gran presencia de los hijos del antiguo celeste imperio.
Que el príncipe, de camino a la cena, vio una tienda de guayaberas con descuento, pues, al dia siguiente, acabando su plática, lo llevaron a que se ajuareara para una vela oaxaqueña que tiene el sábado.
Ya que acabó el niño de comprar ropita, agarramos carretera y me llevaron al El Triunfo, el pueblo de la niña vidente arriba mencionada que, hasta 1918, tenía minas riquísimas (el pueblo, no la niña vidente arriba mencionada).
El Triunfo tiene museos interesantísimos y espectacularmente montados, en los cuales conocí parte de la historia de este otro México que los City Boys no ubicamos, porque pensamos que el mundo termina en Santa Fe y, en uno de ellos, hay un restaurante muy bonito, en donde sirven una totoaba al limón y unos tacos de borrego, que si los prueba AMLO, hasta se le quita lo malhumorado.
Después del paseo, la plática y las promesas de amistad duradera, que, por mi parte serán cumplidas a rajatabla, me depositaron en mi hotel y, como a mí me enseñaron que el bien nacido es agradecido y, en una de esas, me hago vecino de estas latitudes, además de que Angélica luego no se acuerda, quiero darles a ambos las gracias.
Les un abrazo del tamaño de la falacia de que la reforma electoral de la Sheinbaum es “cuestión de principios” y no de ver cómo se aferran al poder los del partido oficial.
Gracias Angélica y Daniel
Nos vemos muy pronto.
Aprovecho para decir que mis opiniones políticas o de otro tipo son solo mías de mí y no reflejan, de ningún modo, la de ninguna otra persona u organización mencionadas en este texto.
Si quieres recibir esta columna en tu celular, por favor mándame un whatsapp al 55 2699-5827 y yo mismo te agrego a la lista de distribución.
4 comentarios
Cuando te decidas a vivir una larga temporada por estas latitudes ( soy de Sonora) tienes que llegar desde diciembre para que te aclimates lo cual dura, dicen los que saben de 5 a 6 meses la aclimatación ( para que no te achicharres jajajaja
Excelente recorrido … Que disfrutes de la baja ….
Qué gusto leerte Angel!!!
Muchas gracias Ángel por compartir tus experiencias, dan ganas de conocer lugares no tan cercanos y disfrutar como tú disfrutaste.
Felicidades por la plática