Me lo hago fácil 12 de marzo de 2026

Me lo hago fácil

12 de marzo de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

¿Pues qué pensaba la presidenta?

Que nomás con su legendario carisma, con su maravilloso don de gentes y su cautivadora sonrisa aventaría una reforma electoral a los carroñeros legislativos que, hasta hoy, habían sido sus aliados y que los mencionados carroñeros, con una sonrisa en los labios y la cola entre las patas, le dirían “claro que sí, quítanos los fondos y nuestra facultad para continuar succionando el presupuesto a discreción.”

Ni el Verde ni el PT le aceptaron la propuesta.

¿Quién lo hubiera pensado?

No deja de ser triste pensar que, al menos los dos nidos de buitres… perdón, institutos políticos arriba mencionados, no rechazaron la reforma por amañada, sesgada y tramposa, ni porque les preocupe el estado de la democracia en México, sino porque les tocaron donde le duele… en la cartera.

“Ya sabíamos que no la iban a aprobar”, dice la doctora mandataria.

Comenzará ahora el jaloneo, el recortado y pegado, el corte y confección para hacer de un documento que ya era malo, uno peor, uno con el cual cada una de las hienas con curul tenga su libra de carne.

Así y más caro venderán su amor los aventureros legisladores.

Por más entretenido que resulte ver a los buitres de la política arrancarse las plumas unos a otros, no deberíamos perder de vista el hecho de que las libras de carne con las que la presidenta soborna… perdón, convence a votantes y opositores las pagamos nosotros.

Tengo dos preguntas.

Si ya sabía que “no la iban a aprobar” ¿para qué la manda?

¿Cuánto se invertirá ahora en tiempo y en horas de trabajo para hacer otro Frankenstein legislativo que, probablemente, tampoco pase?

Está claro que Doña Claudia le urge sacar la tarea que le dejaron.

Urge asegurarle la chamba al hijito del patrón para el siguiente sexenio, seguir apapachando a los narcos, perdón, “inversionistas” y cuidar que ninguno de los “patriotas” que conforman el “movimiento” se quede sin fuero, sin impunidad y sin sueldo.

Ya anunció el “Plan B”.

Utilizarán tiempo y recursos que nosotros les pagamos en algo que es urgentísimo para ellos.

No para “todos los mexicanos”.

Para ellos.

“Es una promesa que le hice al pueblo”, dice la señora presidenta.

También nos prometió salud, seguridad, educación.

Ya que le gusta tanto hacer “consultas populares” ¿qué le parece si hace una preguntándonos (sí yo también soy “pueblo” y pago su sueldo) en cuál de sus muchas promesas debería usted concentrar sus esfuerzos y los de sus colaboradores.

En pocas palabras ¿qué urge más?

Estoy cierto de que su reforma electoral no quedaría muy arriba en el índice de prioridades.

¿Ustedes qué opinan?

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