Me lo hago fácil

 

 

17 de abril de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

Estoy consciente de que lo que voy a escribir no me hará muy popular con algunos de ustedes, pero, ni modo.

Ayer escribí sobre los pocos merecimientos que, a mi juicio, tiene Andrea Chávez para buscar la gubernatura de Chihuahua, basándome en los datos duros que ponen en evidencia el pobre trabajo que realizó en su tiempo como senadora.

Entre los comentarios que recibí hubo uno que me llamó particularmente la atención, el cual decía, más o menos, que lo que Andrea Chávez hacía mejor era “abrir las patas en el momento adecuado.”

No solo no estoy de acuerdo con este comentario, creo que este es, precisamente, el tipo de pensamientos y expresiones que contribuyen a que la política de mi país esté donde está.

Que quede claro, esto no es acerca de Andrea Chávez, ni me han “llegado al precio” (sigo esperando ofertas), ni me verán mañana compitiendo para administrador de mi edificio o como siervo de la nación.

Va más allá de preferencias políticas y tiene que ver con el nivel de discusión que deseo (y espero no ser el único) para la política en México.

Para mí es incongruente criticar y exigir elevar el nivel de debate si para lo único que nos da la cabeza es para criticar a una mujer porque, supuestamente, durmió con alguien para obtener un puesto, máxime cuando ni siquiera nos consta y, aunque así fuera y aunque les duela a los moralistas de conveniencia, no es ningún delito.

Soy un firme creyente en que un adulto consciente y libre, sin importar su género, puede hacer con su cuerpo lo que se le dé la gana y usarlo de la forma que crea conveniente y aquí es donde habría que comenzar a cambiar, a la de ya, la hipocresía de un sistema de pensamiento machista e injusto.

Me molestaba y me molesta sobremanera que Andrés Manuel López Obrador hablara sobre “moral” y, casualmente, siempre lo hacía (y sus discípulos siguen haciéndolo) cuando quería brincarse una ley o una institución.

Nos guste o no nos guste, la moral es una cuestión subjetiva e individual y, precisamente por eso, se crean leyes y lineamientos que favorecen la convivencia y el derecho de cada uno a su propio punto de vista, sin que por ello se vulneren los derechos de los demás.

Lo reprobable en el caso de Andrea Chávez sería en todo caso solicitar, ejercer y cobrar un puesto para el que no está calificada, además de no cumplir con la encomienda que pidió, abusar de su cargo para hacer campaña anticipada e ilegal y proclamar que “se haga la austeridad en los bueyes de mis electores”.

Me parece mal también que, siguiendo el modus operandi de su partido, la señora Chávez concibe y expresa la política “democrática y amorosa” como confrontar y descalificar en lugar de escuchar, acordar y unir.

Desde un punto de vista estrictamente legal, si Andrea Chávez se acostó con alguien o no para conseguir su puesto (lo cual a nadie le consta), la senadora no cometió ningún delito y hasta es probable que pensara que tenía los conocimientos para cumplir con lo que el trabajo requería.

Los requisitos LEGALES para ser legisladora o gobernadora no hablan de una “moral intachable”, ni prohíben intercambiar favores sexuales por consideración para un puesto.

Podemos o no estar de acuerdo con ello, pero, legalmente, así es y, de cualquier manera, la ruta fácil, la de la descalificación y la del “debate” más primario, básico, burdo y cochino, la que impera hoy en la política nacional en general, en MORENA en particular y me eriza los pelos del lomo (estoy alfombrado de pared a pared) es la de asumir, solo porque alguien piensa distinto que nosotros y es una mujer , que todo lo que consigue es intercambiando favores sexuales, lo cual, repito, no es un delito.

Seamos honestos, quien piensa así, no se limita a mujeres con puestos políticos, en la mayoría de los casos, asume eso de cualquier mujer en una posición de poder, especialmente si es una que él/ella quisiera,

Lo que veo en Google cuando pregunto, específicamente, “es delito utilizar el sexo para conseguir un puesto político en México” es que no está tipificado como tal.

Punto

¿Por qué nadie se ocupa de la persona que exigió o aceptó los favores y le dio el trabajo?

¿O eso es menos fácil y de lo que se trata es de criticar nomás poniéndonos al nivel de aquellos que, según nosotros, están llevando a este país al precipicio en lugar de hacerlo por lo que sí deberíamos?

Buen viernes

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