Se me hizo fácil
18 de abril de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
Recuerdo las numerosas semanas santas que mis hermanas y yo pasamos en el hotel Las Quintas de Cuernavaca, con mi abuela y mi tía María de los Ángeles, “Maruca”, antigua religiosa que había renunciado a los votos, pero no a su naturaleza piadosa.
Mis padres, mientras tanto, andaban en peregrinación en Nueva York, destino religioso comparable a Santiago de Compostela, nomás que con pizzerías y tiendas de artículos electrónicos regenteadas por descendientes directos de Anás y Caifás.
Al terminar las vacaciones, presos del remordimiento, Germán y Conchita pretendían sobornarnos con muñecas y juguetes de los Transformers, pero estoy seguro de que San Pedro tiene con una cruz en su expediente por su vivir licencioso.
Una semana santa en particular, en mi época preadolescente, llegó al hotel una familia norteamericana, con una niña de 5 años llamada Ricky, la cual tenía un nivel de actividad comparable al de la ardilla de la Era del Hielo, si dicho roedor hubiera fumado dos pipas de crack e ingerido veinte cucharadas de azúcar refinado.
Que la pequeña gringuita me viera en mi provocador traje de baño y cayera rendida ante mi encanto latino, todo fue uno.
De ahí a que se acabó la vacación, no me dejaba ni a sol ni a sombra, ante el horror de mi tía, que varias veces tuvo que bajarla de la ventana que daba al baño, a la cual se encaramaba con ayuda de un árbol cercano para espiarme mientras hacía mis abluciones.
Cabe mencionar que a mí no me interesaba la pequeña hija del Tío Sam, sino su mamá, una alemana de casi dos metros, que se asoleaba en mínimo bikini, feliz de que alguien se ocupara de su hiperactiva prole, mientras el marido, un Godínez tecnificado, se la pasaba en la computadora, sin ponerles mayor atención.
Así transcurrió esa semana mayor, Ricky subiéndose a los árboles para verme y yo, sin árbol, pero firme, sin salir de la alberca mientras su madre se asoleaba y yo me acaloraba.
Hoy, Viernes Santo, me pregunto que habrá sido de Ricky, la gringuita que me amó
¿Hoy toca?
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