Se me hizo fácil
15 de enero de 2024
Por Ángel Dehesa Christlieb
Para los Godínez del mundo, la luz al final de la cuesta de enero ya se vislumbra con la llegada de la primera quincena del año, la cual, por azares planetarios coincidió con la “Luna de Lobo”, la cual, según leo, se llama así por los lobos que aullaban en las noches de invierno en las praderas heladas.
Los que nacimos y crecimos en la CDMX sufrimos de una escasez de praderas heladas y los lobos que aúllan suelen cantar en bares, pero, de todos modos, la luna se veía hermosa.
Si te parece que estoy escribiendo sobre la luna porque la musa espera su quincena y no desciende a mi cabeza, no puedo más que elogiarte por tus poderes de percepción.
Se me hizo fácil emprender esta aventura de escribir cada día y no me arrepiento.
La relación con las letras, igual que cualquiera que considere importante, se cultiva cada día y, para mí, ha sido maravilloso ver cómo, día con día, las palabras fluyen con mayor facilidad y las letras se pasean por la pantalla, formando frases al contacto de mis dedos con las teclas.
A diferencia de la realidad, las palabras no están limitadas por presupuestos, leyes naturales, reglas sociales o el limitado alcance de los sentidos humanos.
Con solo mi mente y los dedos de mis manos puedo intercambiar ideas, crear mundos en mi cabeza y en la de quien me lee y, además, puedo detener el tiempo en mi cabeza y vivir el presente al máximo, creando, con cada escrito una radiografía de quién soy en el momento, congelando un instante en una pantalla o en una hoja de papel.
Silencio las voces de mi cabeza, las cuales normalmente me dicen: “las galletas te llaman, las galletas te llaman” y vierto mis pensamientos en la pantalla de la computadora, los cuales, aunque no siempre son los más coherentes o los más sanos, son los míos.
Evito, por elección propia, el azote fácil, la ira estéril o la lágrima de cocodrilo, tan socorridos en la actualidad, aunque a veces me traiciona la tristeza o el miedo, porque soy humano, pero, la mayoría del tiempo, prefiero reírme con la vida y dejar que la vida se ría conmigo, porque así soy más feliz.
Sin embargo, hay noches como esta en las que no encuentro en mi cabeza un tema concreto y recuerdo entonces las palabras de Germancito acerca del oficio de escribir…
Dije que las recordaba, no que se las iba a compartir.
Y no es que no quiera que las sepas, es solo que creo que, si las pongo aquí, puedo crearte expectativas acerca de lo que las palabras y la escritura tienen para ti, si te decides a dejarlas entrar en tu vida y si cultivas tu relación con ellas, sin tener miedo de la comparación o de usar la voces que te inspiren hasta encontrar la tuya.
Me gustaría ayudarte y compartir lo aprendido en este tiempo y pronto te diré cómo.
Espero me acompañes y me dejes hacerlo.
Te pido por favor que me ayudes a compartir esta columna, porque hay cosas muy buenas por venir.
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