Se me hizo fácil
6 de febrero de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
De mezquindades y diccionarios.
Si tuviera que describir lo que pienso hasta ahora del desempeño de nuestra presidenta hasta el día de ayer, 5 de febrero, la palabra que se me ocurre es:
“Mezquino”
Voy a desmenuzar la palabra en sus distintas acepciones y veré si estoy en lo cierto.
Si escribo “mezquino” en el buscador de Google, los resultados que aparecen en mi pantalla son los siguientes:
1.- “Que no es generoso o noble de espíritu”:
Señora presidenta, así, con minúsculas, el puesto que obtuvo el año pasado, la tan cacareada“investidura presidencial”, no la habilita como “cadenera” de las celebraciones y ceremonias oficiales, como lo es la conmemoración de la Constitución de 1917.
Para alguien que se las da de demócrata y plural, el no invitar a la presidenta de la Suprema Corte, nomás porque tiene la osadía de no compartir los sacrosantos preceptos de su amado líder, la deja como a la mesa coja: muy mal parada.
Califica para la primera definición.
2.- “Que es pequeño o diminuto”
Según la información, usted mide 1.63, pero su decisión de hacerle el trabajo sucio a Donald Trump, además de ignorar y minimizar lo que están pasando las personas de los estados que a su gobierno se le han ido de las manos, como Sinaloa, Guanajuato, Michoacán y los que se vayan acumulando, con argumentos tan pobres como “es que como se llevaron a Mayo, pues ya no podemos hacer nada” reducen su estatura como mandataria y, más importante, como ser humano, a una medida cada vez más insignificante.
Se cumple, así, la segunda definición.
3.- “Que es pobre o necesitado”
Con el sueldo de su actual trabajo, más lo que ya debe haber acumulado en tantos años de servicio estelar para su partido (que no para los mexicanos), me imagino que su situación económica es ya bastante desahogada.
Pero su necesidad de salir cada mañana a convencernos de que usted y su partido nunca se equivocan y a recordarnos todos los días que “todo lo que haga está justificado porque muchos votaron por mí”, me demuestra una enorme inseguridad que requiere de validación constante, además de una gran pobreza de argumentos.
Tercera definición… palomita.
4.- “Que es desdichado, desgraciado o infeliz”
Ésta, es la que más me sorprende.
Usted y su partido ya van por el segundo sexenio en el poder, obtuvo usted una mayoría aplastante en las cámaras, dicen que todo va “padrísimo” y, sin embargo, siguen enojados, beligerantes y pendencieros.
¿Será que ya se dio usted cuenta de que la felicidad no viene de obtener un puesto o la aprobación de los demás?
¿Acaso sabe que está parada sobre un nido de víboras que solo estarán con usted mientras tenga un puesto o la bendición del amado líder y que, en cuanto eso cambie, la olvidarán o, peor aún, se le vendrán encima como las hienas al león herido?
¿Ya vio que el modelo de “política” que maneja le exige estar en continuo estado de tensión, pelearse con todo el mundo y vivir en la victimización y la ira, lo cual carcome por dentro y daña al cuerpo y al alma?
Tiene usted un gran poder, pero entregó a cambio su derecho a buscar la felicidad y a tener paz en su vida.
Cuarta definición, alcanzada.
5.- “Que es falto de principios éticos”
“Estos son mis principios, si no le gustan… tengo otros”
Esta frase, atribuida al gran Groucho Marx, le queda, “como anillo al dedo” a la gran mayoría de los integrantes de su “movimiento” y a su movimiento mismo, cuyo principal motor es la búsqueda de poder, como lo han demostrado una y otra vez, personas como los Yunes, Bartlett o los senadores que “vieron la luz” justo antes de votar la reforma al poder judicial y como queda patente en la disposición de su partido/movimiento a aceptar en sus filas a cualquiera que les reporte un beneficio, político o monetario, sin importar su procedencia, antecedentes o calidad moral.
Doña Claudia, la mala noticia para usted y, sobre todo, para los mexicanos es que, hasta ahora, cumple usted a rajatabla con las cinco acepciones de la mezquindad y, peor aún, lo presume y esgrime como motivo de orgullo y ejemplo a seguir.
La buena es que siempre se puede cambiar y mejorar, nomás que se necesita voluntad para hacerlo y esa, esa es la que no veo.
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2 comentarios
Excelente columna, Google describe a la perfección a esta mujercita.
Gracias por leer siempre, un abrazo