Se me hizo fácil: pensar o no pensar

Se me hizo fácil

24 de febrero de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Pensar o no pensar

Tengo dos tatuajes en los brazos.

El izquierdo dice: “perdona y libera”.

El derecho dice: “La fijación es el camino hacia la muerte y la fluidez es el camino hacia la vida.”

Ya sé que es lunes, que el América le ganó a los Pumas y que los aranceles siguen en vigor.

“De todas maneras te vas a poner intensito”, dirá mi lector, ya sea alguno de los habituales que integran mi lista de distribución, la cual cuenta ya con más de 250 personas y a la cual puedes acceder solo con entrar a www.angeldehesac.com y mandarme un mensaje, o algún cibernauta vagabundo que dio con esta columna.

Sí, sí me voy a poner “intensito”, porque intenso está también el mundo: el ya mencionado Agente Naranja urdiendo barbaridades, la presidenta frunciéndose ante las amenazas del “Mayo” Zambada, los panistas, urgidos de atención mediática, saliendo a protestar a la calle, en lugar de defender la constitución en los curules y los morenistas haciéndoles el feo a Yunes y a Murat, no vaya a ser que les abaraten la marca que tanto trabajo les ha costado posicionar.

No hay mucho que pueda hacer acerca de eso.

Por otro lado, mi vida personal sí puede beneficiarse de mi atención.

Mi cuerpo cambia y mi inteligencia emocional, ahora que sé que existe y le pongo atención, también evoluciona y crece, con tumbos y tropezones, pero siempre para adelante.

Mi entorno está en un momento caótico, en gran medida gracias a mis propias decisiones y, aunque sé que del caos nace el orden y que toda evolución implica soltar y dejar ir, a mí el cambio, interno o externo, nunca se me ha hecho fácil.

Hasta hoy, he tenido una mente que corre a velocidades insospechadas, pero, casi siempre, para predecir cataclismos cósmicos, lo cual me paraliza incluso cuando se trata solo de cambiar la marca de la pasta de dientes.

Es esa parálisis la que me lleva a permanecer más de lo que debería en lugares, situaciones o relaciones que no me sirven o me hacen daño o a posponer acciones que podrían resolver mis problemas o ayudarme a obtener cosas que quiero, hasta que ya es muy tarde para que esas acciones sirvan de algo.

Todo por pensarlo mucho.

“Pues no pienses”, dirá el espectador.

En eso estoy, no en “no pensar”, digo no de manera literal, porque ya están ocupadas todas las senadurías, curules, plazas de reportero de las mañaneras, letrista de reggaetón y profesiones similares que me permitirían vivir holgadamente ejerciendo dicha “no actividad”.

Lo que sí estoy haciendo es adquirir conciencia de los patrones destructivos de mi activa cabecita, algo en lo cual, por cierto, la escritura diaria me ha ayudado mucho, para después cambiarlos y utilizar el considerable impulso que me proporciona mi mente para aceptar, procesar y aprovechar estos momentos difíciles y emplearlos como un trampolín para estar mejor.

Quiero dejar de ponerme intenso y despertar con ansiedad los lunes por la mañana y los martes, los miércoles, los jueves, los viernes, los sábados y los domingos.

Quiero que mi intensidad sea para construir y avanzar y no para paralizar y destruir

Quiero dejar la fijación y cultivar la fluidez.

¿Alguien sabe cómo o quiere hacerlo conmigo?

Un abrazo intenso y que tengan buena semana.

Se me hizo fácil: pensar o no pensar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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