Se me hizo fácil Aclaración

Se me hizo fácil

26 de febrero de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Aclaración

Sería fácil decir que “no me considero machista”, pero no creo que esa valoración me corresponda exclusivamente a mí.

En uno o varios momentos de mi vida me he comportado de manera incorrecta hacia las mujeres y reconozco que, aunque haya sido sin intención o conciencia, la falta existe.

Asumo la responsabilidad por mis equivocaciones, además de la de ofrecer disculpas y la de asegurarme de no volver a cometerlas, sin esperar por ello elogio o aplauso.

Reconozco que nací y fui criado en un país y en una sociedad que normaliza el machismo y soy parte de una generación que comenzó la, todavía incompleta, deconstrucción de las masculinidades tóxicas.

Cito estas circunstancias únicamente para establecer contexto y, de ninguna manera, las considero una excusa aceptable para no hacerme responsable de trabajar en mí mismo para romper patrones y creencias dañinas.

A pesar de mis buenos propósitos, sé que siempre existe el riesgo de caer en conductas misóginas o machistas y agradezco la presencia en mi vida de muchas mujeres que se toman el trabajo de señalármelo.

Eso no significa que siempre tengamos que estar de acuerdo.

No escribo esto para “curarme en salud”, ni para hacer “mansplaining”, ni busco un pretexto para ejercer, solapar o minimizar los perjuicios del machismo.

Esta es una respuesta al reclamo público que recibí ayer en mi página de Facebook, por decir en esta columna que la persona que hoy ocupa, por elección popular, la Presidencia de México tiene un “patrón” al cual le responde.

La reclamante también afirma que dicha declaración le parece “sumamente grave” y que refleja, a su manera de ver, mi opinión sobre “las mujeres” como colectivo.

Es un hecho inobjetable que una de las creencias más arraigadas, más dañinas y, en mi opinión, más FALSAS que tenemos en este país, es la de que una mujer que destaque en cualquier campo tiene, por fuerza, que ser apoyada por o que rendirle cuentas a un hombre.

Repito y enfatizo.

Para mí ésta es una de las más grandes y perjudiciales falacias que existen en el imaginario colectivo de este país.

Es también un hecho inobjetable que la persona que ocupe, en cualquier momento, la presidencia de México, independientemente de su género, tiene la obligación de rendirnos cuentas a todos los mexicanos.

Morena, el partido político en el cual milita quien actualmente ejerce como titular del Ejecutivo, concentra, aún hoy, la mayor parte de su autoridad y mando en la persona de su fundador y líder moral: Andrés Manuel López Obrador.

Durante todo el periodo anterior a las elecciones de 2018, el entonces presidente AMLO se dedicó a llamar “corcholatas” a los aspirantes a candidatos, incluyendo la persona que hoy nos ocupa, dando a entender que sería él y solo él quien nombraría a la persona que ocuparía la silla presidencial cuando él la dejara vacante.

Una vez ganada la presidencia, Andrés Manuel, en un hecho sin precedentes, se fue de gira con la persona que habría de sucederlo y, en su toma de posesión, la persona se dedicó a elogiarlo diciendo, a voz en grito, que lo consideraba: “el mejor presidente que ha tenido México”.

A más de 100 días de su mandato, la persona no se ha desviado una pulgada de la agenda establecida por su predecesor, incluyendo el no recibir ni responder a las peticiones de auxilio de Adrián Le Barón o Ceci Flores de las madres buscadoras, pero sí a la misiva del “Mayo” Zambada, en la cual el narcotraficante amenaza con revelar secretos que “colapsarán” la relación bilateral con Estados Unidos.

La persona a la que me refiero se llama Claudia Sheinbaum Pardo y es mujer, lo cual no la exime de cumplir con la obligación, inherente a su investidura, de rendir cuentas y tampoco anula mi derecho de solicitárselas, derecho que seguiré ejerciendo.

En vista de los hechos arriba presentados, puedo decir también que mi afirmación está fundamentada y no tiene que ver con el género de la presidenta, sino con su comportamiento y acciones.

Finalmente, no creo que mi opinión sobre el desempeño de la doctora Sheinbaum, tal y como la expresé en mi columna de ayer, dé la impresión de ser extensiva a todas las mujeres.

La columna de ayer y el comentario en cuestión están disponibles en mi página de Facebook, que es pública, por si alguien quiere leerlos y formarse su propia opinión.

Estoy seguro de que habrá quien, de cualquier manera, no esté de acuerdo conmigo y está bien. No soy “monedita de oro” y la diversidad de opinión, expresada con respeto y ganas de escuchar al otro, son el mejor camino para aprender y mejorar.

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2 comentarios

  • Abel Salto Rojas dice:

    Muy valiente tu opinión y la comparto. Es un caso único en el que debería por méritos propios ejercer el cargo de presidenta, sin embargo, está coptada por un gabinete impuesto y por el poder legislativo que responde a un solo personaje, AMLO. Así no se puede gobernar en libertad. Felicidades por tu columna

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